Este ser, mitad mujer y mitad animal monstruoso, encarna muchas sugerencias poéticas modernistas. Así e símbolo del misterio, del enigma, del secreto, de lo femenino, de la confluencia de la vida y de la muerte. Veamos algunos ejemplos, todos ellos de Rubén Darío :
«Mirad las pupilas azules y húmedas,
la boca de dibujo maravilloso,
con una sonrisa enigmática de esfinge,
quizá un recuerdo de un amor galante»
Es decir que la esfinge es aquí y en el siguiente ejemplo, atributo esencialmente femenino, empleado para sugerir una cierta perversidad y ocultos placeres.
"Y he de besarla un día con rojo beso ardiente;
apoyada en mi brazo como convaleciente
me mirará asombrada con íntimo pavor;
la enamorada esfinge quedará estupefacta;
apagaré la llama de la vestal intacta
¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!"
apoyada en mi brazo como convaleciente
me mirará asombrada con íntimo pavor;
la enamorada esfinge quedará estupefacta;
apagaré la llama de la vestal intacta
¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!"
En cambio, otras veces se reviste de un misterio cargado o no de negatividad. Veámoslo:
"Alma mía, perdura en tu idea divina;
todo está bajo el signo de un destino supremo;
por el camino que hacia la Esfinge te encamina»
o en este otro ejemplo:
«Qué es esa siniestra esfinge
que no nos deja avanzar?»
La esfinge como destino aparece en este último ejemplo:
"Ay triste del que un día en su esfinge interior
pone los ojos e interroga. Está perdido"
* * *
"Alma mía, perdura en tu idea divina;
todo está bajo el signo de tu destino supremo;
sigue en tu rumbo, sigue hacia el ocaso extremo
por el camino que hacia la Esfinge te encamina"
