Anfisbena


 Anfisbena


Amphisbaena
Nombre latino: Amphisbaena
Otros nombres: Amfivena, Anphine, Anphivena, 
Fenmine
Serpiente de dos cabezas, una en cada extremo de su cuerpo.
(Imagen: Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º, Folio 54r)
Atributos generales:
La anfisbena es un lagarto o serpiente de dos cabezas. Tiene una cabeza en la posición normal, y la otra al final de su cola. Por lo tanto, puede correr en ambas direcciones. Sus ojos brillan como lámparas (o faroles) y no le tiene miedo al frío.

El nombre “anfisbena” ahora se le da a un lagarto sin patas que puede moverse hacia adelante o hacia atrás, aunque se trata de un uso relativamente moderno de este nombre.

Fuentes (por orden cronológico):

Lucano (siglo I; Pharsalia, libro 9, v. 843-844): La terrorífica Amphisbaena con su doble cabeza / disminuyendo gradualmente…

Plinio el Viejo (siglo I; Historia Natural, Libro 8, 35): La anfisbena tiene una cabeza gemela, que está al final de su cola, como si no fuera suficiente para el veneno ser escupido de una sola boca.

Isidoro de Sevilla (siglo VII; Etimologiae, Libro 12, 4:20): La anfisbena tiene dos cabezas, una en el lugar correspondiente y otra en su cola. Puede moverse en dirección de cualquiera de las dos cabezas, con un movimiento circular. Sus ojos brillan como faroles. Única entre las serpientes, la anfisbena sale con el frío.

Ilustración:

A menudo se representa a la anfisbena con dos alas y dos patas, con cuernos en la cabeza.

Fuente: The Medieval Bestiary

DRAGONES



Los dragones constituyen en la iconografía de muchos pueblos un importante material básico de gran fuerza simbólica. Se configuran completamente como reptiles, que en ocasiones recuerdan a cocodrilos o serpientes aladas.

En ciertas teorías (E. Dacqué) supone un recuerdo primigenio que abarcaba grandes profundidades temporales en el mundo humano; mucho sentido no tiene, porque ya sabemos que los dragones (es decir, los dinosaurios) nunca fueron contemporáneos del hombre: unos vivieron en el Mesozoico y los otros aparecieron recién hace unos millones de años.

En los mitos de Creación los dragones son generalmente criaturas primitivas, poderosas y violentas, que deben ser vencidas por los dioses. Después, este papel de nobles matadores de dragones es asumido por héroes y antepasados de linajes nobles.


Esta idea de “matar dragones” se refiere al dominio del mundo indómito, la naturaleza salvaje, por parte del hombre mentalmente superior. En los cuentos y leyendas, la victoria sobre el dragón es una prueba a la que es sometido el héroe, que gracias a esto logra quedarse con un tesoro o salvar a la bella princesa cautiva.

Según la simbología cristiana, el dragón es la personificación de lo diabólico, lo satánico, Lucifer, a quien el Arcángel Miguel vence y arroja a las profundidades del Infierno. A raíz de esta interpretación, siempre se asocia a los dragones con el elemento fuego, se los representa escupiendo fuego; como engendros del caos que solamente pudieron ser aniquilados mediante la energía mental y física (la animalidad salvaje que tiene que domeñarse por medio de la energía disciplinada).

En Asia oriental se lo ve al dragón como un símbolo de la buena suerte, y que además es capaz de producir la bebida de la inmortalidad. Representa la esencia primaria Yang de la imagen china del cosmos (bipolaridad ying y yang): generación, fecundidad y actividad. Como objeto decorativo se convierte en ahuyentador de demonios. Un detalle interesante: la cantidad de dragones que aparecían en los vestidos de brocado de los generales de la antigua China estaba rigurosamente reglamentada, por ejemplo en el caso del vestido del emperador sólo debía haber nueve dragones. A partir de la dinastía Han (206 a. C.- 220 d. C.) se considera al dragón verde azulado (lung) como símbolo del emperador, como patrono del quinto signo zodiacal chino, y como símbolo de Oriente, de la salida del Sol y de la lluvia de primavera. En cambio, el dragón blanco rige el Occidente y la muerte.

La tradición dice que en invierno los dragones viven bajo tierra, pero al segundo mes salen y ocasionan el trueno y las lluvias. Por eso muchas veces se organizan, justamente en el segundo día del segundo mes, fiestas de dragones con fuegos artificiales. Y en el arte decorativo se representan dos dragones que juegan con una perla, con la que producen la lluvia fertilizadora (la perla representa la bola del trueno).

Japón: aquí también el dragón personifica a la lluvia, por lo que en los templos aparecen dragones que sirven como gárgolas de fuentes.

África y América: en general no hay un simbolismo manifiesto con respecto a los dragones; lo que más se les acerca es, en el caso del México antiguo, la presencia de las míticas serpientes y caimanes.

Bibliografía consultada

Hans Biedermann: Diccionario de Símbolos. Barcelona: Paidós, 1993

Cerastes


Cerastes



Cerastes
Nombre latino: Cerastes
Otro nombre: Carastes
Una serpiente excepcionalmente flexible y con cuernos


El cerastes es la más flexible de todas las serpientes, tan flexible que parece no tener columna vertebral. Puede tener dos cuernos, como los cuernos de carnero, o cuatro pares de cuernos pequeños. El cerastes se oculta en la arena, de modo que muestra sólo sus cuernos; los animales, creyendo que se trata de alimento, se acercan y la serpiente los mata.


Isidoro de Sevilla (siglo VII; Etimologías, Libro 12, 4:18): El cerastes es una serpiente con cuernos parecidos a los del carnero; de éstos toma su nombre, porque los griegos llaman “kerata” a los cuernos. Tiene cuatro cuernos, que usa como carnada, e instantáneamente mata a los animales que atrae. Se cubre con arena, dejando expuesta sólo una parte, con la que seduce a pájaros y animales. Es tan flexible que parece no tener columna vertebral.
Fuente: The Medieval Bestiary

BASILISCO


escrito por Flegetanis
(Una imagen del basilisco adoptando los rasgos del Ouroboros en este grabado alquímico)
Este reptil fabuloso, cuyo nombre significa precisamente “reyezuelo” (βασιλίσκος basilískos: «pequeño rey») es sin lugar a dudas el rey del Fisiólogo, un animal que pertenece por entero a la esfera de la imaginación o al acervo simbólico y al que jamás se le ha encontrado su análogo en la fauna animal.
Su aparición en la mayoría de los bestiarios es una referencia obligada; casi todos los textos aluden a esta criatura describiéndola como un animal de pequeño porte, pero “tan ponzoñoso, que mata a los hombres con su sola mirada. Son reyes -basileus- de las serpientes; y no hay en el mundo bestia, grande o pequeña, que se les quiera enfrentar. Y allá por donde pasan, debido al gran veneno que tienen, secan los árboles y las hierbas. Y todos los años mudan la piel, como hace la serpiente, y después las renuevan “.(1)
La imagen del basilisco evoluciona a lo largo del tiempo, aunque permanecen algunos elementos en su descripción general, como el parentesco con las serpientes y lo mortífero de su mirada: ” En el siglo VIII, el basilisco era considerado una serpiente con unos cuernos en la cabeza y una mancha blanca en la frente en forma de corona. (…) Más tarde, en el medievo, pasa a ser un gallo con cuatro patas, plumas amarillas, grandes alas espinosas y cola de serpiente, que podía terminar en garfio, cabeza de serpiente o en otra cabeza de gallo. Hay versiones de esta criatura mitológica con ocho patas y escamas en vez de plumas. Plinio el Viejo lo describe como una culebrilla de escaso tamaño y pésimo genio ya que “su potente veneno hace marchitarse las plantas y su mirada es tan virulenta que mata a los hombres“. (5)
En otras fuentes las descripciones lo hacen semejante al gallo, con el que comparte su cresta, tamaño y porte: “Se figura como un gallo con cola de dragón o una serpiente con alas de gallo.” Todo su simbolismo deriva, según nuestro diccionario de símbolos (2), de esta asociación con el gallo y la serpiente: “El basilisco representaría el poder real que fulmina a quienes le faltan al respeto; a la mujer casquivana que corrompe a quienes de antemano no la reconocen y no pueden en consecuencia evitarla; los peligros mortales de la existencia, que uno no advierte a tiempo, y frente a los cuales son los ángeles divinos la única salvaguarda”. Esta asociación simbólica del basilisco con la mujer, de clara ascendencia judeocristiana, procede de la misma fuente que vincula a Eva con la Serpiente, y es más frecuente en el Renacimiento; así “durante el siglo de Oro, la literatura española aparece salpicada de referencias a la bestia, normalmente para compararla a la mirada de la amada. Lope de Vega, Quevedo o Cervantes usan a la criatura en sus textos.) (5)
(El basilisco es, en cierto modo, un epítome de la Serpiente o el Dragón antiguos, participando de su simbolismo)
A propósito de esta extraña criatura dice el Bestiario de Brunetto (3) que “cuando avanza, la mitad anterior de su cuerpo se yegue verticalmente, la otra mitad queda como en las demás serpientes, enroscada. Y por muy feroz que sea el basilisco, lo matan las comadrejas (…) Y sabed que Alejandro (Magno) los vio; mandó hacer entonces unas grandes ampollas de vidrio, en las que entraban hombres que podían ver a los basiliscos, mientras que éstos no los veían, y los mataban con sus flechas; y mediante tal añagaza, libro de ellos a sí mismo y a su ejército”. (3)
(Basiliscos en un grabado de la Cosmographia, hacia 1544)
E Isidoro en sus Etimologías: «Basilisco es nombre griego; en latín se interpreta regulo, porque es la reina de las serpientes, de tal manera que todas le huyen, porque las mata con su aliento y al hombre con su vista; más aún, ningún ave que vuele en su presencia pasa ilesa, sino que, aunque esté muy lejos, cae muerta y es devorada por él. Sin embargo le vence la comadreja, que los hombres lanzan a las cavernas en las que se esconde el basilisco. Cuando éste la ve huye y es perseguido hasta que es muerto por ella. Nada dejó el Padre de todas las cosas sin remedio. Su tamaño es de medio pie y tiene líneas formadas por puntas blancas. Los régulos, como los escorpiones, andan por lugares áridos, pero cuando llegan a las aguas se hacen acuáticos. Sibilus es el mismo basilisco, y se le da este nombre porque con sus silbidos mata antes que muerde.» (via)
Más curiosas son las explicaciones que sobre el origen de este enigmático monstruo nos brindan los diferentes bestiarios conocidos, pues casi todos coinciden en afirmar que el basilisco “nace de un huevo de gallo viejo, de siete o catorce años, huevo redondo depositado en el estiércol y empollado por un sapo, una rana o una sierpe venenosa. “
Algunos autores ya en la antigüedad manifestaron sus dudas sobre estas peregrinas historias sobre el origen de la mítica bestia: “que nazca de un huevo puesto por n gallo viejo, es difícilmente creíble; no obstante, algunos afirman con gran confianza que, cuando el gallo se vuelve viejo y cesa de montar a sus gallinas, nace en su interior, de su simiente corrompida, un huevecillo cubierto con una delgada película en vez de cáscara; incubado por un sapo alguna criatura semejante, el huevo produce el gusano venenoso, aunque no este basilisco, este rey de las serpientes. ” (4)
(El basilisco, una de las estrellas de los bestiarios)
Advierten las leyendas que es extremadamente difícil capturar vivo un basilisco. El único medio, como en el caso de otras criaturas que matan con sólo mirar,  es un espejo: “en él la mirada terrible de letal potencia, reflejada y vuelta sobre el basilisco mismo, lo mata; o bien los vapores ponzoñosos que lanza le procuran la muerte que él quiso dar.” En este episodio es evidente la relación con la Gorgona, cuya visión causaba la muerte petrificando al individuo; del mismo modo que la representación de la cabeza de la Medusa en el escudo de Atenea era capaz de destruir a los enemigos de la diosa: “Lucano refiere que de la sangre de Medusa nacieron todas las serpientes de Libia: el Áspid, la Anfisbena, el Amódite, el propio Basilisco; el pasaje está en el libro noveno de la Farsalia”. (6)
El salmista equipara al basilisco con el áspid, poniéndolos en relación con el dragón y otros símbolos del Adversario: “Los ángeles te llevarán en palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra, pisarás el áspid y el basilico; hollarás el léon y el dragón (Sal. XC, 12-13) “
En el ámbito alquímico también prolifera la imagen del basilisco, simbolizando el poder devastador y regenerador del fuego, en un simbolismo cercano al de la salamandra. La aparición del basilisco preludia en cierto sentido el inicio de la transmutación de los metales. En algunos tratados antiguos de medicina tradicional el basilisco se usa –como se usaba antaño el polvo de cuerno de rinoceronte– como remedio medicinal, mezclado con otros ingredientes que resultarán en ungüento o pócima de milagrosos efectos.

La representación del basilisco nos sugiere, al margen de la carga moralizante que le prestaron los autores de los bestiarios, asociaciones con el dios Abraxas de los gnósticos, a menudo representado con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente, y nos trae a la memoria el recuerdo de algunas criaturas fantásticas de la ciencia ficción moderna, verbigracia aquel octavo pasajero vermiforme y ponzoñoso que, como el basilisco, gozaba de idéntico mal genio.
-Fuentes y vínculos-
(1) Bestiaris, II, 118 (MS G)
(2) Chevalier y Gheerbrant, diccionario de Símbolos
(3) Brunetto, 134 (I:40)
(4) Swan, 486-487
(5) El basilisco, en un interesante y muy completo artículo de wikipedia, del que tomamos prestados algunos fragmentos entrecomillados.
(6) Casi todas las imágenes reproducidas pertenecen a marinni-live-journal , un post con abundantes grabados sobre el motivo del basilisco
(7) Ana Mª Vargas Betancur bucea en las influencias del basilisco y la sombra junguiana en el Sauron y otros personajes de Tolkien en Rastreando el arquetipo de la sombra en la obra de Tolkien

BESTIARIOS


BESTIARIOS MEDIEVALES

Los Bestiarios forman parte de una tradición que se inicio aproximadamente en el siglo III con la obra griega “Physiologus”, una descripción de animales con alegorías de carácter moral ampliamente distribuido en Europa. Posteriormente los manuscritos fueron ilustrados y no solo incluían comentarios religiosos o morales sino también referencias un tanto más “científicas” de fuentes como Plinio el Viejo, Aristóteles, Lucano, Isidoro de Sevilla y otros.

En general los bestiarios entre los siglos XIII y XV son copias de obras anteriores o recopilaciones de las mismas, cuyos autores no estaban familiarizados con los animales que describían e iluminaban, aparecen con mucha frecuencia bestias míticas y fabulosas, como grifos, dragones, fenix.. etc, junto a animales muy conocidos como ovejas, vacas, lobos y todo tipo de aves y serpientes.

Sin embargo a parte su valor como obras de arte en cuanto a la ornamentación de sus páginas, no cabe duda que junto a los autores griegos y latinos fueron precursores de los libros de historia natural que comienzan a aparecer con el Renacimiento.

En esta entrada solo me propongo una introducción al tema, existen bestiarios iluminados en muchas bibliotecas, les presentare algunas imágenes, que en general son detalles de las páginas de los manuscritos respectivos, y al final de la entrada les indicare algunas direcciones útiles donde ustedes mismos pueden acceder e investigar.

La mayoría de las imágenes a continuación no presentan una alta resolución por lo que su tamaño es medio, sin embargo creo se aprecian con suficiente claridad los detalles. Por otra parte he omitido la descripción detallada de la imagen, pues al final tienen un enlace donde pueden buscar por su nombre latino o vulgar y encontrar una explicación de casi todas las bestias representadas en los manuscritos medievales.

Para ampliar (dentro de lo posible), pulsen.

7 - Folio 55 v - Fenix - © Aberdeen University Library
Folio 55 v - Fenix - © Aberdeen University Library

6- Folio 56r detalle -Ave Fenix- © Aberdeen University Library
Folio 56r detalle -Ave Fenix- © Aberdeen University Library

Koninklijke Bibliotheek The Hague- KB- 72 A 23- Grifo
Koninklijke Bibliotheek The Hague- KB- 72 A 23- Grifo

The British Library Harley 4751  f. 7v- Grifo
The British Library Harley 4751 f. 7v- Grifo

Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º, Folio 15v -Manticora
Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º, Folio 15v -Manticora

Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º-Bonacon-bestia parecida a un toro usando su estiercol como arma
Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º-Bonacon-bestia parecida a un toro usando su estiercol como arma

Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º-Antilope atrapado en un arbol llamdo Hericina arponeado por un cazador
Kongelige Bibliotek, Gl. kgl. S. 1633 4º-Antilope atrapado en un arbol llamdo Hericina arponeado por un cazador

The Hague KB 72 A 23 fol 49r- Dragon dominado por un santo
The Hague KB 72 A 23 fol 49r- Dragon dominado por un santo

3 - Folio 66r detalle- Basilisco-© Aberdeen University Library
Folio 66r detalle- Basilisco-© Aberdeen University Library

5- Folio 58v detalle- Cisne -© Aberdeen University Library
Folio 58v detalle- Cisne -© Aberdeen University Library

8- Folio 54v detalle- Halcyon- © Aberdeen University Library
Folio 54v detalle- Halcyon- © Aberdeen University Library

2- Folio 68v-Anphivena-© Aberdeen University Library
Folio 68v-Anphivena-© Aberdeen University Library

1-Folio 70r- Salamandras -© Aberdeen University Library
Folio 70r- Salamandras -© Aberdeen University Library

The Hague  KB  128 C 4 fol. 94v- Dragon
The Hague KB 128 C 4 fol. 94v- Dragon

The Hague KB 72 A 23 fol 47v- Dragon
The Hague KB 72 A 23 fol 47v- Dragon

La mayoría de las imágenes anteriores han sido tomadas de University of Aberdeen-The Aberdeen Bestiaryhttp://www.abdn.ac.uk/bestiary/

El acceso al documento:
http://www.abdn.ac.uk/bestiary/contents.hti

Existe para cada página (103 dobles), una traslación y transcripción latín-inglés, comentarios a la pagina, y en su caso vista de las ilustraciones en detalle, la resolución no es muy alta alrededor de 400x300pixel, pero vale la pena verlas tanto por las explicaciones como por las ilustraciones que son magnificas, todas ellas en pan de oro.

Y también de Det Kongelike Bibliotek GKS 1633 4º: Bestiarius

ENLACE

Las ilustraciones son muy sencillas pero tienen precisamente ese encanto de la simplicidad de ejecución.

Con respecto a esta obra existe una guía de las páginas del mismo que aparte una breve descripción de la imagen les enlaza directamente, quizás resulte más sencillo cuando se busca un animal concreto:

http://www.chd.dk/gui/gks1633_guide.html

Y como les decía al principio un enlace altamente recomendado The Medieval Bestiary Animals in the Midle Ages, un portal que aunque en ingles les da acceso a una introducción al tema, búsqueda de enlaces, enciclopedia temática, manuscritos y quizás lo más importante un apartado “Beast” que les proporciona un listado por orden alfabético con el nombre común del animal (en inglés se entiende), y otro de referencias cruzadas que incluye el nombre común, en latín y variaciones del mismo usadas en algunos bestiarios medievales.

Al pulsar sobre cualquiera de los nombres les lleva a otra página con imagen, descripción general, y fuentes antiguas que describen a ese animal, además en lo alto de dicha página tienen varias pestañas entre ellas una muy importante, “Gallery” que les conduce a las imágenes en thumbnail catalogadas en el portal y que son ampliables pulsando sobre ellas.

El enlace: http://bestiary.ca/index.html

A los alumnos medievales no les cabía más remedio que acudir a alguno de losBestiarios que proliferaban en monasterios y universidades si querían conocer otros animales que no fueran los de la fauna autóctona. Se cree que, hasta el s XII, losBestiarios fueron los libros más leídos y copiados después de la Biblia.

Los Bestiarios, bien es sabido, eran libros que daban noticia de animales que generalmente habitaban dentro de los límites de las zonas intertropicales. Era la única forma de saber de ellos. Para el estudioso de la época, un Bestiario conformaba parte de su universo científico; para nosotros, es literatura fantástica. Pero hasta bien entrado el s. XII los Bestiarios fueron la única fuente de conocimiento acerca de la zoología. En aquellos libros se describían las características físicas de los animales exóticos, su hábitat, su comportamiento; pero además se explicaba la simbología cristiana que estaba representaba en cada animal (senefiance). Cuando se recogían datos sobre animales locales, era atendiendo a su significado simbólico. En los Bestiarios, como en otros contenidos de la Edad Media, el conocimiento se transmitía por autoridad (auctoritas), no por investigación ni mucho menos por observación directa. Y hasta que el nominalismo de la escuela de Chartres, con Abelardo a la cabeza (s.XII), y posteriormente Guillermo de Ockham, ya en el s.XIV, no aportaron un poco de sentido racionalista (al despojar de realidad a los entes universales y concedérsela a los entes particulares), no se prescindió de la simbología cristiana de losBestiarios.

Pero vayamos al principio. Al parecer, todos los Bestiarios proceden del Fisiólogo griego, un libro –perdido- que se produjo en el área de influencia helénica entre los siglos II y IV de nuestra Era; de dudosa atribución (se ha atribuido, entre otros, a Taciano, Rufino,Orígenes, a Juan Crisóstomo, Ambrosio, Jerónimo, etc.), sí parece pertenecer a la órbita del primer cristianismo oriental (egipcio o siríaco). La versión griega recoge la descripción de 41 animales acompañados de comentarios moralizadores.

Durante el s. V el Fisiólogo conoció traducciones a multitud de lenguas (siríaco, copto, etiópico, armenio, eslavo, árabe, latín y lenguas románicas y germánicas). Pero como se nos ha transmitido ha sido a través de las varias versiones latinas, que han generado la práctica totalidad de los bestiarios occidentales conocidos. Éstos incorporaron además elementos de otras fuentes, convirtiendo lo que en origen eran libros sobre la morfología y fisiología de los animales en tratados amplísimos de todo lo que se pudiera relacionar; lo que hoy llamaríamos una miscelánea.

Así, los bestiarios franceses de Guillermo el Clérigo, de Philippe de Thaon y de Pierre de Beauvais incorporan datos de lasEtimologías de San Isidoro y de la Naturalis Historia de Plinio a través de la Collectanea rerum memorabilium de Solino, y el De bestiis et aliis rebus de Hugo de San Víctor incorpora también bastante material de Isidoro y Solino.

Otros bestiarios agregan a lo anterior material del Hexameron deAmbrosio, pasajes de Rabano Mauro y del Pantheologus dePeter Cornwald. Los Bestiarios más voluminosos incluyen pasajes del libro XI de las Etimologías –sobre los pueblos que habitan las regiones extremas de la tierra-, extractos del Megacosmus o De mundi universitate de Bernardus Silvestris, fragmentos del De remediis utriusque fortunae de Séneca, de Las siete maravillas del mundo y del Policratus de John de Salisbury. En multitud de ellos se pueden rastrear influjos o préstamos de Metodio (Sobre las criaturas), Eusebio de Cesarea (Crónica), Jacques de Vitry(Historia Orientalis), Bartolomeus Glanville (De propietatibus rerum), etc.

De destacar son, además de los bestiarios ya referidos, los setenta capítulos de Li livre dou Trésor, de Brunetto Latini, la versión provenzal Aiso son las naturas d’alcuns auzels e d’alcunas bestias, y el Bestiario de Amor, de Richard de Fournival, que da un giro cortés al tema.

Con todo, lo que más nos sigue asombrando de los Bestiarios es la nómina de animales reales, pero sobre todo fabulosos que contienen, y las descripciones tan vívidas y expresivas que se hacen de los mismos. A través de los bestiarios hemos oído hablar de manticoras,sauras, sitales, seps, carantes, dipsades, situlas, jaculos, papiones,crocutas, catoblepas, eales, parandros, ybiperdios, rinocéfalos, etc., sin olvidar al estelar unicornio, y seguramente hemos deseado que de verdad hubieran existido.

Como ejemplo, la descripción de la manticora que se halla en elBestiario de Cambridge: “En la India nace una bestia llamada manticora. Tiene una triple fila de dientes que alternan entre sí; rostro de hombre, con ojos relucientes e inyectados en sangre; cuerpo de león; la cola, como el dardo de un escorpión; y una voz chillona, tan sibilante que evoca las notas de una flauta. Es ávida de carne humana, con auténtica voracidad. Sus patas son tan fuertes, sus saltos tan potentes, que ni el espacio más extenso, ni el obstáculo más elevado pueden detenerla”.
También son de destacar por su interés y curiosidad las etimologías que se aportan en todos los bestiarios, como ésta del tigre, del mismoBestiario de Cambridge: “Tigris, el tigre, toma su nombre de su veloz carrera; pues los persas, medos y griegos solían llamar a la flecha “tygris”. O esta otra, del elefante: “Dicen las gentes que los griegos lo llaman “elefante” debido a su tamaño, pues sugiere la forma de una montaña; y en griego montaña se dice eliphio. En las Indias, sin embargo, se le conoce por el nombre de barrus a causa de su voz; de ahí que la voz se diga de “barítono” y los colmilos de marfil (ebus). Su nariz se llama proboscis (=para los matorrales), pues con ella se lleva a la boca las hojas que come, y parece una serpiente”.

¿Quién no se ha de sentir seducido por este universo?

En el vídeo que finaliza este apunte, se recogen 33 miniaturas de animales del Bestiario de Oxford, según el manuscrito Ashmole 1511 de la Biblioteca Bodleian.






Alberto Cordero: Los Bestiarios Medievales, la Biología y el Debate sobre el Realismo
Alberto CorderoLos bestiarios medievales ponen de manifiesto categorías de pensamiento muy distintas a las actuales y presentan una visión del mundo bastante alejada de la que promueve la cultura científica contemporánea. "Pero su análisis, señaló Alberto Cordero durante su intervención en la tercera fase del ciclo de conferencias La deshumanización del mundo, puede arrojar mucha luz en el debate sobre el realismo y lo real en la ciencia moderna". El bestiario latino es un género que se originó con elPhysiologus de Alejandría (siglo II d. de J.C.) que se retomó en el siglo VIII, fue objeto de varias ampliaciones a lo largo de la Edad Media y tuvo sus últimas versiones en los siglos XVI y XVII. En sus primeras ediciones recogían la fauna propia de Oriente Medio y de los países de la cuenca mediterránea, pero ya en los siglos XII y XIII comenzaron a incorporar referencias a "bestias" del centro y norte de Europa. De este modo se pasó de las cincuenta criaturas recogidas en el documento original a las más de un centenar que aparecían en las últimas ediciones.
Desde que comenzó a interesarse por los bestiarios medievales, Alberto Cordero, Catedrático de Filosofía e Historia de la Universidad de Nueva York, se dio cuenta de que se encontraba ante trabajos serios y sugerentes que intentaban sistematizar y categorizar los conocimientos sobre el mundo animal de la época y entroncaban con las fuentes clásicas de la filosofía natural y de las ciencias. Para Cordero en estos ejemplos de literatura científica medieval se puede apreciar la herencia de una tradición procedente de la Antigüedad Clásica, aunque sus autores estaban ya muy determinados por la visión del mundo que postulaba el cristianismo.
A diferencia de las fábulas, los bestiarios no son únicamente productos de la imaginación o de la intencionalidad moral de sus autores. Son trabajos rigurosos, concebidos con una intención descriptiva y con la certeza de estar mostrando en todo momento a seres que "realmente" existen. La mayoría de las bestias a las que hacen referencias son criaturas reconocibles (no seres mitológicos, ni animales alegóricos) y la inclusión explícita de juicios morales responde al carácter teológico y la dimensión doctrinal que tenía el conocimiento científico en la Edad Media. Hay que ser conscientes de que el cristianismo medieval pensaba que el mundo natural estaba repleto de mensajes enviados por Dios a los hombres, y que, por tanto, cualquier intento de conocer la realidad debía encontrar y difundir las enseñanzas morales que el Ser Supremo había inscrito en la naturaleza.
Los autores de los bestiarios medievales poseían además un gran optimismo respecto a la fiabilidad de la imaginación y partían de la certeza de que en el cosmos existen correspondencias, simetrías y jerarquías. Así, a partir de la observación de las semejanzas entre algunos animales (por ejemplo los caballos y los caballitos de mar) dedujeron que había un paralelismo entre la fauna terrestre y la marina e incluso encontraron correspondencias entre las jerarquías propias de la sociedad de la época y el mundo animal. "Esto explica, apuntó Alberto Codero, que el descubrimiento de un pez que se asemejaba a la figura de un monje (Monk Fish), les llevó a identificar a otro (probablemente una morsa) como el pez-obispo".
En los bestiarios medievales se alternan las indicaciones más o menos objetivas - que describen con detalles los rasgos físicos y algunos aspectos del comportamiento de los animales - con elucubraciones alegóricas y de carácter moral. Las ilustraciones se ciñen a criterios realistas, siendo en los textos donde los autores dan rienda suelta a su imaginación e introducen todo tipo de valoraciones y consejos doctrinales. "En cualquier caso, advirtió Alberto Cordero, tampoco estos bestiaristas medievales relataban historias especialmente extrañas, sobre todo si se comparan con algunas explicaciones de la biología actual como el hecho de que las amebas nunca mueren (sino que se dividen y multiplican) o que las termitas producen el 10% del metano que hay en la atmósfera".
Alberto CorderoAlberto Cordero considera que para entender estos "informes naturales del pasado" hay que evitar la interpretación de su contenido obviando el contexto científico, moral e intelectual en el que se llevaron a cabo. "Un error frecuente, aseguró Cordero, de las tendencias defensoras del realismo científico que se plantean la historia de la humanidad como un proceso progresivo lineal y aplican las verdades contemporáneas a discursos concebidos desde una cosmovisión completamente diferente". Además, el sistema espistemológico que propició la aparición de estos bestiarios mantiene suficientes conexiones con nuestra forma de percibir el mundo como para que nos sea posible comprender su funcionalidad y sus objetivos. Por ello, no nos resulta difícil discernir entre lo que los bestiaristas consideraban fáctico (y en su caso, rebartir sus aseveraciones con argumentos científicos) y lo que suponía la aplicación de una perspectiva que la visión de la modernidad ya no considera pertinente para el discurso científico (las disgresiones alegóricas y/o morales, por ejemplo).
T.S. Kuhn habla de "pérdidas" al referise al camino emprendido por el conocimiento científico en las sociedades modernas que, en su búsqueda de rigurosidad y objetividad, ha decidido prescindir de los filtros morales y de la ayuda de la imaginacion como fuente fiable de información. En este sentido, Alberto Cordero considera imprescindible que la ciencia busque un equilibrio entre el escepticismo y la imaginación. El escepticismo es importante para vehicular un discurso riguroso que nos aporte un conocimiento sólido del medio, pero la imaginación proporciona el impulso necesario para adentrase en territorios inexplorados y alcanzar nuevas metas.
Hay que tener en cuenta que la observación del mundo siempre ha estado y estará mediatizada por un sistema de valores y un conjunto de premisas teóricas y científicas. Es imposible el conocimiento puro y plenamente objetivo, ya que el sistema de creencias y el aparataje científico y tecnológico que se utilice nos devuelve inevitablemente una imagen especular del hecho que se observa. En cualquier caso, el conocimiento científico contemporáneo, según Alberto Cordero, debe exigir que la observación y el análisis de la realidad se realice a través de un medio que contamine lo menos posible la mirada. La diferencia entre el bestiarista medieval y el científico actual es que el primero aún no ha aprendido a desconfiar de la capacidad que tiene el ser humano para ver e interpretar lo que le conviene. "Cuando el bestiarista, explicó Alberto Cordero, imaginaba la existencia de un pez obispo, observaba la realidad y terminaba encontrándolo".
Para Cordero la principal aportación de la ciencia moderna es que su solidez se basa no en buscar lo posible sino lo evidente, de modo que las hipótesis sólo pueden confirmarse si se cumplen en cualquier momento y en circustancias muy diferentes. El científico moderno, como el bestiarista, puede equivocarse en muchas de las cosas que dice. Sus planteamientos responden a una cosmovisión marcada por un sistema de valores y están sujetos a cierta injerencia de la imaginación. Pero la rigurosidad con la que se enfrenta a su objeto de estudio articula un conocimiento más complejo y completo de la realidad, incluso le hace consciente de sus propias limitaciones. "El saber científico, concluyó Alberto Codero, no puede alcanzar la perfección y la objetividad plena, pero si puede aumentar el nivel de exigencia analítica y disminuir, al menos, los riesgos de que se sigan encontrando peces obispos".


No hemos parado con nuestras fichas de monstruos, hoy llega el turno al famoso hombre invisible (Invisible man para los ingleses).

Después de años de estudio, un excéntrico químico consiguió inventar una especie de droga que te convierte en invisible.

Lástima que a fuerza de tomarla, se volvió completamente loco. Ahora, como monstruo invisible y loco, asusta a la gente, roba bancos y coches  e incluso va a los cines sin pagar.

Cuando alguien le corta el paso, lo cual no es difícil, debido a que es invisible, lo mata sin piedad.

Cuando quieren que le vean, se viste con un abrigo, un sombrero holgado y un montón de joyas. También se tapa la cara con vendas y se pone una nariz falsa y gafas.

A pesar del dizfraz sigue siendo él, Invisible man  (hombre invisible), la cabeza hueca más famosa del mundo.

Este monstruo ha contado con versiones cinematográficas.

GÁRGOLAS


Las gárgolas  son seres fantasiosos que se representan históricamente en piedra y poseen una imagen muy grotesca. El origen debe buscarse en la Edad Media y se debe al auge del momento acerca de los tormentos del infierno y de los bestiarios. Aunque siempre hay que tener muy en cuenta que la obras de los artistas de aquella época se encontraban muy influenciados por los mitos antiguos. Esto se puede apreciar en el nombre concedido a las primerasgárgolas  que fueron llamadas grifos que significa demonio enjaulado. La representación de las gárgolas no se limitó a los grifos sino que se crearon otros seres extraños que podían incluir características de varios animales como así también de seres humanos. 


La característica general y que se encuentra más extendida es que siempre tienen una imagen monstruosa.

La función que cumplen las gárgolas en la arquitectura es adornar los desagües y ahuyentar a los seres malvados como las brujas, demonios y otros espíritus malignos.

DRAGONES

A lo largo de la historia de la humanidad, los dragones  se hicieron presente en varias etapas. Sorprende que diferentes culturas, alejadas a través del espacio físico terrestre hayan desarrollado historias similares con respecto a ellos. Se pueden distinguir dos tipos de dragones según procedencia: Los dragones europeos y los dragones orientales. Aunque también en la América precolombina, tanto en América central como América del Sur existieron seres parecidos más relacionados con serpientes gigantes.

Dragón

Físicamente todas las culturas coinciden en que este ser tiene grandes dimensiones, similar a un reptil y con mezcla de algunos otros animales.

Los dragones europeos tienden a ser considerados malvados ya que los cristianos heredaron la idea de bestia apocalíptica con respecto a este ser. Escupen fuego y generan ruina. San Jorge  es un santo de la antigüedad cuya historia cuenta que mató un dragón para salvar a la princesa de una ciudad y liberar a sus ciudadanos. Probablemente la fuente de inspiración de todos los cuentos de dragones y princesas.

Dragón Chino

Los dragones orientales por el contrario, son considerados de buena suerte, seres amables, sabios consejeros. Hay muchas representaciones sobre estos, en China se considera 9 tipos de dragones y cada uno tiene una cualidad propia.