quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo"
(Rubén Darío, Cantos de vida y de esperanza)
Tras de la misteriosa selva extraña
Horadada y labrada una montaña,[...
La montaña labrada parecía
Por un majestuoso Piraneso
Babélico. En sus flancos se diría
Que hubiese cincelado el bloque espeso
El rayo; y en lo alto, enorme friso
De la luz recibía un áureo beso,
Beso de luz de aurora y paraíso.
Y yo grité en la sombra:-¿En qué lugares
vaga hoy el alma mía?- De improviso
surgió ante mí, ceñida de azahares
y de rosas blnquísimas, Estela,
la que suele surgir en mis cantares.
Y díjome com voz deFilomena:
-No temas: es el reino de la lira
de Dante; y la paloma que revuela
en la luz es Beatrice. Aquí conspira
todo al supremo amor y alto deseo.
Aquí llega el que adora y el que admira. [...

( Rubén Darío,”Visión” de El canto errante)
Las imágenes corresponden a la llamada "Montaña Rusa", un montículo artificial creado en el Jardín del Príncipe con un templete de madera. Creada para la contemplación del paisaje, bien pudiera ser algo así como una torre de marfil modernista donde evadirse y dejarse llevar por este mundo de naturaleza idealizada y galante:
"Veréis en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de países lejanos o imposibles.¡qué queréis! yo detesto la vida y el tiempo en que me tocó nacer"
(Rubén Darío,"Prólogo" Prosas profanas)

