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ÁRBOLES . JUAN RAMÓN


«La campiña se ha quedado
fría y sola con sus árboles;
por las perdidas veredas
no volverá ya nadie»
El árbol es el elemento de la naturaleza que más aparece en Juan Ramón, el mismo declaró en alguna ocasión que necesitaba de los árboles para vivir.
  • Unas veces  el árbol es genérico y penetra en el alma del poeta inundándola de todas sus sugerencias:
«Los árboles son amigos
de mi alma, y se diría
que tienen para mi alma
no sé qué coplas idílicas...»

  • En otras  es el alma quien persigue en la Naturaleza, saliendo fuera de sí, la manera de completar su existencia:

«Los árboles del jardín
están cargados de niebla:
mi corazón busca en ellos
esa novia que no encuentra»
  • El árbol le marca los límites de la vida y de la muerte

Sé bien que soy tronco
del árbol de lo eterno.
Sé bien que las estrellas
con mi sangre alimento.
Que son pájaros míos 
todos los claros sueños…
Sé bien que cuando el hacha
de la muerte me tale,
se vendrá abajo el firmamento. 

 
 Juan Ramón Jiménez Eternidades, 1916-1917.
  • O el deseo de una comunicación total con la naturaleza representada en el árbol que a la vez es metáfora del alma del poeta que posibilite reencontrase con su yo interior 

“Los árboles se olvidaron 
de mi forma de hombre errante, 
 y con mi forma olvidada, 
oía hablar a los árboles” 


  • Muchas otras el árbol deja de ser genérico y aparecen sus nombres concretos: sauce, álamos, pinos etc.

"Contra el cielo inespresable, 
el álamo, ya amarillo, 
instala la alta belleza 
de su éstasis vespertino. 

La luz se recoje en él 
como en el nido tranquilo 
de su eternidad. Y el álamo 
termina bien en sí mismo."

(Juan Ramón Jiménez,La estación total ) .»

«Y esta noche que sufro y que pienso
libertar de esta carne a mi alma,
me he quedado mirando a la luna
a través de las finas acacias”

* * * 

"Estoy solo,paseando
por el jardín; las acacias
filtran la luz de una luna
dolorosamente pálida"


Donde se muestra un intento de encuentro de su "yo" con el árbol, en este caso la acacia





COLORES Y SONIDOS DEL MODERNISMO: RUBÉN DARÍO

"Poetas, músicos y pintores son en esencia iguales pero en formas distintas- dirá Rubén-; es su tarea traer a la tierra las armonías que vagan en el espacio de los cielos y las concepciones impalpables que se agitan en los espacios del espíritu"

Tanto en Rubén como en Juan Ramón la influencia de poetas y pintores franceses y también la de Bécquer causará un  deseo de reflejar  en su arte la luz, el color y los sonidos:

  • Cromatismo:

La paleta de colores y tonalidades que emplea Juan Ramón en sus composiciones es mucho más rica que la de Rubén, quien opta por dos colores básicos: el blanco (albo, opalino, marfileo) y por supuesto el azul con sus múltiples significados: celeste, misterio, inteligencia, belleza interior, la inmensidad. Rubén consigue los efectos pictóricos o impresionistas a través de los contrastes frente a Juan Ramón que prefiere las sinestesias

"sobre el azul, una estrella de plata", "alba dorada", "la pálida reina camina vestida de ropas oscuras"

  • Musicalidad:

                          "Que la poesía tenga una expresión análoga a la música"

La frase anterior es de Juan Ramón, pero creemos que en la poesía de Rubén hay mayores muestras de musicalidad que en la de Juan Ramón: aliteraciones constantes, figuras de repetición, palabras elegidas más por la sonoridad que por el concepto, acentuación rítmica de los versos  etc. 

"¡Qué arrugas precoces cincela la cara!", "bajo el ala aleve del leve abanico", "los suspiros se escapan de su boca de fresa"

Conclusión:la lírica de Rubén tiende más a la fusión ente palabra y música, mientras que la de Juan Ramón no se concibe sin el deseo de verter "colores" en sus poemas, pero esto no quiere en absoluto decir que no haya plasticidad y/o musicalidad en las composiciones de ambos autores

LOS COLORES Y SONIDOS DEL MODERNISMO: JUAN RAMÓN Y RUSIÑOL

En Juan Ramón el color tiene un fuerte contenido simbólico. Aparecen  ligados a sus sentimientos o imágenes visuales pues no hay que olvidar que el poeta quiso ser pintor, y en realidad no dejó se serlo nunca, aunque utilizara las palabras en lugar de los pinceles. Admirador y amigo de Rusiñol ( Rubén también lo fue), comparte con el pintor-escritor comparte el mismo gusto por los colores que no olvidemos conlleva una predilección por los mismos temas.

El cuadro de Rusiñol que aparece abajo lleva por título Alegoría de la Poesía, comparemosle con el poema de Juan Ramón que aparece inmediatamente abajo:

HAY UN ORO DULCE Y TRISTE

Hay un oro dulce y triste
en la malva de la tarde,
que da realeza a la bella
suntuosidad de los parques.
Y bajo el malva y el oro
se han recogido los árboles
verdes, rosados y verdes
de brotes primaverales.
En el cáliz de la fuente
solloza el agua fragante,
agua de música y lágrima,
nacida bajo la hierba
entre rosas y cristales...
...Ya el corazón se olvidaba
de la vida...; por los parques
todo era cosa de ensueño,
luz de estrellas, alas de ángeles...
Sólo había que esperar
a los luceros; la carne
se hacía incienso y penumbra
por las sendas de los rosales...
Y, de repente, una voz
melancólica y distante,
ha temblado sobre el agua
en el silencio del aire.
Es una voz de mujer
y de piano, es un suave
bienestar para las rosas
soñolientas de la tarde;
Una voz que me va haciendo
llorar por nadie y por alguien
en esta triste y dorada
suntuosidad de los parques.
(de Jardines Lejanos)

Hay en Juan Ramón Jiménez una predilección por el otoño y por el crepúsculo, por lo que no es de extrañar  el  predominio de los colores dorados (oro, amarillo) y rosados (violeta, escarlata, amatista), aunque en ocasiones aparezcan "mediodías de plenitud celeste".

Aparecen igualmente juegos de luces y sombras representado por los colores verde y plateados; esto es la naturaleza y su reflejo en el agua 

Los tonos azules los reserva para la noche y su misterio:
" He soñado muchas veces con el mundo abstracto de las ideas del silencio

EN TORNO AL MODERNISMO


En febrero de 1902, en La ilustración Española y Americana, publicó Valle-Inclán un artículo titulado «Modernismo», del que se ha dicho que es «el mejor manifiesto sobre la nueva literatura publicado en nuestra lengua :
 No son, según Valle-Inclán  «las extravagancias gramaticales y retóricas» las que pueden ayudar a captar el significado de las corrientes literarias y artísticas modernistas, sino la importancia adquirida en ellas por el mundo de las sensaciones. «La condición característica
de todo el arte moderno, y muy particularmente de la literatura—escribe Valle-Inclán—, es una tendencia a refinar las sensaciones y acrecentarías en el número y en la intensidad». La clave del modernismo literario se encuentra en la «analogía y equivalencia de las sensaciones”, resultado final y congruente del «desenvolvimiento progresivo de los sentidos, que tienden a multiplicar sus diferentes percepciones y corresponderías entre si formando un solo sentido"

"El modernismo —afirma, en 1935, Juan Ramón Jiménez — no fue solamente una tendencia literaria: el modernismo fue una tendencia general. Alcanzó a todo. [...] Porque lo que se llama modernismo no es cosa de escuela ni de forma,sino de actitud. Era el encuentro de nuevo con [a belleza sepultada durante el siglo xix por un tono general de poesía burguesa. Eso es el modernismo:un gran movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza».
Fuente:Imágenes modernistas del paisaje urbano
Nicolás ORTEGA CANTERO


EL REFLEJO



El "reflejo" es un motivo importante en la poética de Juan Ramón Jiménez   y en la de Antonio Machado. Juan Ramón fue el primero en subrayar la importancia de este tema en la obra lírica machadiana  llena de reflejos en el agua quieta de la fuente. A su vez. Machado rinde homenaje a Juan Ramón en un poema de 1901, con temática de jardines, dedicándolo a su libro Ninfeas con un verso revelador: «Mágicos lagos en tristes jardines», que puede considerarse como expresión de una lírica compartida.

Para Juan Ramón el poema no es capaz más que recrear la naturaleza como si fuera su espejo, su reflejo.  

Es importante, destacar que Juan Ramón está lejos de la concepción parnasiana de que el mundo o la naturaleza es  artificial, un simple escenario, sólo sirve para ubicar o describir. Por el contrario y sobre todo en Juan Ramón la naturaleza es al mismo tiempo símbolo o reflejo de su mundo interior.

La naturaleza, las cosas, los seres de ese espacio luminoso,están a la vez en la realidad del mundo natural y de otra manera, recreados, purificados, en el reflejo, que ensancha y enriquece el espacio lírico, como se puede ver en un poema clave de Juan Ramón Jiménez; «Jardín en el espejo», donde alude al aspecto simbólico de  la imagen en las aguas:
En el espejo lívido, el jardín
copia sus grandes frondas amarillas;
el cielo azul es más divino en él,
en él se ríen pájaros y brisas!
(Juan Ramón, Poemas mágicos y dolientes)
* * *
Espejo de iris májico de sí, 
que viese lo de fuera desde fuera 
y desde dentro lo de dentro; 
la delicada y fuerte realidad 
de la imajen completa. 
Mensajera de la estación total, 
todo se hacía vista en ella.
(Juan Ramón, La estación total)

* * *
 ÁLAMO BLANCO

Arriba canta el pájaro 
y abajo canta el agua. 
(Arriba y abajo, 
se me abre el alma). 

¡Entre dos melodías, 
la columna de plata! 
Hoja, pájaro, estrella; 
baja flor, raíz, agua. 
¡Entre dos conmociones, 
la columna de plata! 
(¡Y tú, tronco ideal, 
entre mi alma y mi alma!) 

Mece a la estrella el trino, 
la onda a la flor baja. 
(Abajo y arriba, 
me tiembla el alma).
(Juan Ramón Jiménez Canción )  

EL OTOÑAL JARDÍN MODERNISTA


"Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas
y en la copa de Otoño, un vago vino queda
en que han de deshojarse, Primavera, tus rosas"
( Rubén Darío, "Versos de otoño" del Canto errante)

* * *



¿SOSTIENE la hoja seca
a la luz que la encanta,
o la luz
a la hoja encantada?  

 Juan Ramón Jiménez,   Poesía, 1917-1923.

RUSIÑOL,Vista del Jardín de la Isla

Colores otoñales , juegos de luces y sombras para representar la  Fuente de Apolo, Vertumno o Tripoleno

"...Recorrimos juntos el jardín. Las carreras estaban cubiertas de hojas secas y amarillentas, que el viento arrastraba delante de nosotros con un largo susurro: Los caracoles, inmóviles como viejos paralíticos, tomaban el sol sobre los bancos de piedra: Las flores empezaban a marchitarse en las versallescas canastillas recamadas de mirto, y exhalaban ese aroma indeciso que tiene la melancolía de los recuerdos. En el fondo del laberinto murmuraba la fuente rodeada de cipreses, y el arrullo del agua, parecía difundir por el jardín un sueño pacífico de vejez, de recogimiento y de abandono".

Ramón del Valle-Inclán, Sonata de Otoño

"Aranjuez en otoño que no tiene ( o tiene de otro modo) en los días claros y espléndidos dela primavera. Las largas avenidas desiertas, muestran su fronda amarillenta aurea. Caen lentamentelas hojas: un tapiz muelle, cubre el suelo; entre los claros del ramaje se columbra el pasar de las nubes. En los días opacos el amarillo del follaje concierta- melancólicamente- con el color plomizo, ceniciento del cielo. Y si el viento, a intervalos, mueve las ramas de los árboles y lleva las hojas de un lado para otro, la sensación de otoño-tristeza, anhelo infinito- es completa en estos parajes, entre estos árboles, a lo largo de estas seculares avenidas, solos, rodeados de silencio; y nuestro espíritu se siente sobrecogido,sin saber que esperar y sin poder concretar su inquietud. Un tren silba a lo lejos y pasa rápido, allá en la lontananza, por el extremo de una alameda..."

Azorín "Aranjuez o la sensibilidad española" de Los valores literarios. Mad. ed. Renacimiento, 1913

Poemas a Rusiñol

"Jardines (Modos del alma)", de Ramón Perez de
Ayala. Fechado en 1908, se publicó en El sendero andante:

El hombre no es su traza corporal,

ni es su palabra volandera,

ni lo que haya bien o haya hecho mal,

ni nada extern0 y por de fuera.

Todo lo está en moradas interiores,

más allá de la carne oscura;
y nunca ojos habrá, salteadores,
que profanen esta clausura.
Selladas han de estar moradas tales.
La soledad es su atributo;
y, como en 10s jardines conventuales,
el silencio sazona el fruto.
Este es el hombre, sombra caediza,
ciega, vehemente y errabunda,
que en la interior morada solemniza
su significaci6n profunda.
Igual la tierra, ciega y vehemente
-sombras hacinadas sin cuento-,
parece sosegar con luz consciente
en un interior aposento.
El tumulto de fuerzas, ahora afines
y luego enemigas, se encalma
y halla conciencia y expresi6n. Jardines.
Dijkranse modos del alma.
El estanque en arrobo es ojo casto
y de firmamento está hambriento;
que no le sacia el diamantino pasto
de la carne del fmamento.
El cipr6s caviloso, erecto y fuerte,
que en 10 azul recorta su ojiva,
no es otra cosa que el miedo a la muerte
por amor a la rosa viva.
El rojo del clavel, carnal congoja.
Y la cenci& superficie
verde del prado, y una que om hoja
seca; dolor en la molicie.
La estatua mutilada, idolo roto;
la fe que perdi6 su entereza.
El borboteo de un anhelo ignoto
sobre el musgo de la pereza.
Las avenidas tersas y nevadas,
perdiéndose en 10s arrayanes,
igual que entre flaquezas emboscadas
se derriten nuestros afanes.
Y las sutiles aves huideras
sobre un ocaso de carmin;
memorias, ilusiones y quimeras.
Y al fin, el Último jardin.
Santiago: tus pinceles poetizan
las cosas, con clarividente
emoción, y en tus parques se deslizan

las almas silenciosamente


Tocado, asipues, en sus fibras más sensibles se sintió Rarnón Pérez de
Ayala al contemplar las telas del bohemi0 pintor catalán, cuyos jardines,
henchidos de emotivo espiritualismo, no vacilaría el asturiano en calificarlos

como "modos del alma".

Por su parte, Juan Ramón ofrendó al modernista

barcelonés el poema cuyo frontis dice "A SantiagoRusiiIol (Por cierta rosa) (En
su libro Jardines de Espafia)". Incluido primitivamente en Ornato, a la postre
pas6 al conjunt0 Devoción y consecuencia (1910-1914). La versión definitivaes
bta:
Mira, maestro, este solitari0 paraje
quieto y hondo, tan dulce de luz y de verdores
como aquellos de paz, de temura, de encaje,
en que tu corazón soñara 10s colores.
Su ocaso vago tiene tu doliente elocuencia,
tu oración de otras tardes en su cenit persiste,
se hunde en la noche azul con aquella demencia
de nostaljia que tú callando nos dijiste.
El agua que en el fondo de esta gruta, obstinada
cua1 en un re16 uiste, cóncavamente llora,
refresca la penumbra con la esencia mojada
que enre.6 a sus misterios tu alma embalsamadora.
Y, cielo abierto en flor, venus clara y celeste,
esta rosa,en su tallo de un verde no aprendido,
recoje la luz Última del crepúsculo este
que parece que tú, otra vez, has sentido;
fantasma de matices, doncella que trocase,
voluble, su oro en plata y su plata en violeta,
como si, en un anhelo de encantos, imitase
tu coraz6n romintico de pintor y poe ta...
Decoraci6n de ensuefio ya mirada de estrellas,
donde el surtidor, pálido, al cielo se levanta,
mientras el ruisefior, loco de penas beilas,
quieto frente a la rosa que tú has pintado, canta
(Cuadro)
... Soledad que el amor deja al arte. Sombrosa
senda en que aún cabecea tu pincel vespertino ...
Glorieta de pasibn, en que es reina tu rosa
de un mundo mis pequefio, más dulce y más divino

Impresionismo pictórico e impresionismo literario II. Sinestesias cromáticas

 El color es fundamental en la poesía de Juan Ramón, casi siempre va unido  a imágenes visuales; no olvidemos que el poeta siempre quso ser pintor, siempre lo fue si atendemos a la siguiente afirmación: 

«escribir, para mí, es dibujar, pintar; me sería imposible escribir en la oscuridad»

«Mar de pintor»,
(incluido en su Diario)
«Cuatro de la madrugada: Mar azul Prusia.
Cielo verde de malaquita. Emociones.
Seis de la mañana: Mar morado. Cielo gris. Sports.
Nueve de la mañana. Lectura.
Una de la tarde: Mar ocre. Cielo blanco. Desamor.
Cuatro de la tarde: Mar de plata. Cielo rosa. Nostaljia.
Ocho de la tarde: Mar de hierro. Cielo gris. Pensamientos.»
En definitiva, en Juan Ramón el paisaje es color y el color es poesía. Rojos sonsus Jardines galantes, blancos sus Jardines místicos, dorados y malvas susJardines dolientes.En opinión de Lily Litvak Erotismo fin de siglo, Antoni Bosch, editor,Barcelona, 1979 dice acerca de los colores en la poesía de Juan Ramón:
«algunos colores juanramonianos invitan a un erotismo violento, otros al ensueño y a la contemplación, otros a la melancolía y al pesimismo. Si unos tonos son apasionados y ardientes, otros son calmos y tristes, otros llorosos, terribles o trágicos. El rojo y la gama de matices y colores relacionados con él, representan sensaciones de placer, de sensualidad. El violeta le habla
del pasado. Es sensible a los tonos satinados de la luna. Se encuentran manchas grises que expresan la fatiga de los sentidos. El negro evoca el peligro del abismo.»


La presencia del jardín es continua en la literatura modernista, que a menudositúa en su seno o bajo su directa influencia el desarrollo de acciones ola expresión de sentimientos. Particularmente interesantes son, por muchasrazones, las imágenes de los jardines sucesivos y cambiantes que acompañanal Marqués de Bradomin en las Sonatas de Valle-Inclán.

Valle-Inclán habló de «los armoniosos y melancólicos jardines de Rusiñol, todos llenos de emoción y de una verdad lejana y permanente, la verdad del recuerdo», distante siempre de lo que sólo es «verdad inmediata y efímera».se perdiera entre ellas!» En el jardín encuentra el modernismo, en suma, un lugar particularmente propicio para desplegar su sensibilidad estética y su vocación poética. En él

 
dialoga con la naturaleza, se acerca artísticamente al paisaje y se deja invadir
por sus múltiples sugerencias. «Entre los olorosos y evocadores boscajes —escribe
Rubén Darío sobre Aranjuez— resucitan las lejanas escenas,
y hay en el ambiente de los jardines y alamedas como dormidos ecos galantes

que no aguardan sino el enamorado o el poeta que sepa despertarlos»

También

en Aranjuez —«Aranjuez, rojo todo, enseñando, en un incendio de consunción,
el alma”—, durante el homenaje ofrecido a Azorín en noviembre de
1913, recuerda Juan Ramón Jiménez  que «los jardines caídosy el cielo nublado compusieron infinitas alegorías ideales, a lo romántico y alo clásico», en aquel lugar de «inmenso silencio solitario que a veces endulzaba,lejos, o desgarraba, cerca, el mirlo con su breve chorro de aguda música».

POEMA

HAY UN ORO DULCE Y TRISTE
Hay un oro dulce y triste
en la malva de la tarde,
que da realeza a la bella
suntuosidad de los parques.
Y bajo el malva y el oro
se han recogido los árboles
verdes, rosados y verdes
de brotes primaverales.
En el cáliz de la fuente
solloza el agua fragante,
agua de música y lágrima,
nacida bajo la hierba
entre rosas y cristales...
...Ya el corazón se olvidaba
de la vida...; por los parques
todo era cosa de ensueño,
luz de estrellas, alas de ángeles...
Sólo había que esperar
a los luceros; la carne
se hacía incienso y penumbra
por las sendas de los rosales...
Y, de repente, una voz
melancólica y distante,
ha temblado sobre el agua
en el silencio del aire.
Es una voz de mujer
y de piano, es un suave
bienestar para las rosas
soñolientas de la tarde;
Una voz que me va haciendo
llorar por nadie y por alguien
en esta triste y dorada
suntuosidad de los parques.
(de Jardines Lejanos)