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AMBIENTES ARISTOCRÁTICOS II.


"Las arañas de un salón de baile antiguo,

doran las silenciosas plumas de un abanico viejo"

(Juan ramón Jiménez, Segunda antología)

El ambiente refinado y aristocrático está presente en muchas de las composiciones modernistas, , que se pueblan de princesas, damas, abanicos, salones de baile, palacios....

En ocasiones aparece este ambiente aristocrático en todo su esplendor y en otras como algo que tan solo persiste en el recuerdo

EL MUNDO INTERIOR DE RUBÉN DARÍO

 Es posible que se tenga la idea de un Rubén Darío preocupado solo por la belleza formal, por la musicalidad y por la creación de mundos imposibles exóticos y lejanos, sin embargo él mismo, consciente de la idea anterior nos cuenta lo siguiente:

"La gritería de trescientas ocas no te impedirá silvano, tocar tu encantadora flauta, con tal de que tu amigo el ruiseñor esté contento de tu melodía. Cuando él no esté para escucharte, cierra los ojos y toca para los habitantes de tu reino interior. ¡Oh pueblo de desunudas ninfas, de rosadas reinas, de amorosas diosas!. Cae a tus pies una rosa, otra rosa, otra rosa ¡Y besos!

 Prólogo a Prosas Profanas, Rubén Darío, Obras completas. Mad, Aguilar, 1968

 En este sentido, Juan Ramón en Mi Rubén Darío,(libro planeado en vida del poeta de Moguer, pero que vio la luz, después de morir y donde se cuentan además de otros aspectos la relación de amistad y admiración entre los dos poetas) señaló el sentido de prosas profanas:

«Hoy,cuando ha vuelto (Darío) con su misma armonía de hierro de oro, con las mismas rosas en supecho, todos cantaron su marcha triunfal. Al quitarle la armadura, le hemos visto el corazón.Yo ya se lo había visto cuando cantó sus Prosas profanas, embriagado de melancolía"

En Prosas profanas de variospoemas que recogen esa misma actitud autocontemplativa, tan propia del escritor modernista.
Ahí están, por ejemplo, la mirada hacia adentro de «El reino interior, el autoanálisis perpetuo
de «Yo persigo unaforma, encarnado en el cuello siempre interrogante del cisne del estanque,
y la peregrinación interior de «La fuente».

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo, 
botón de pensamiento que busca ser la rosa; 
se anuncia con un beso que en mis labios se posa 
el abrazo imposible de la Venus de Milo. 

Adornan verdes palmas el blanco peristilo; 
los astros me han predicho la visión de la Diosa; 
y en mi alma reposa la luz como reposa 
el ave de la luna sobre un lago tranquilo. 

Y no hallo sino la palabra que huye, 
la iniciación melódica que de la flauta fluye 
y la barca del sueño que en el espacio boga; 

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente, 
el sollozo continuo del chorro de la fuente 
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.


Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata
para que un día puedas calmar la sed ardiente,
la sed que con su fuego más que la muerte mata.
Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,

otra agua que la suya tendrá que serte ingrata,
busca su oculto origen en la gruta viviente
donde la interna música de su cristal desata,
junto al árbol que llora y la roca que siente.

Guíete el misterioso eco de su murmullo,
asciende por los riscos ásperos del orgullo,
baja por la constancia y desciende al abismo

cuya estrada sombría guardan siete panteras:
son los Siete Pecados las siete bestias fieras.
Llena la copa y bebe: la fuente está en ti mismo



A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


¿Tienes, joven amigo, ceñida la coraza
para empezar, valiente, la divina pelea?
¿Has visto si resiste el metal de tu idea
la furia del mandoble y el peso de la maza?
¿Te sientes con la sangre de la celeste raza
que vida con los números pitagóricos crea?
¿Y, como el fuerte Herakles al león de Nemea,
a los sangrientos tigres del mal darías caza?
¿Te enternece el azul de una noche tranquila?
¿Escuchas pensativo el sonar de la esquila
cuando el Angelus dice el alma de la tarde?…
¿Tu corazón las voces ocultas interpreta?
Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta.
La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.
(Rubén Darío, Del chorro de la fuente)

Carta de Juan Ramón a Rubén Dario


Moguer.

 Junio 2 - 900  

Sr.D. Ruben Darío Maestro y amigo muy querido: 

 Supongo en su poder una carta mía, en la que le daba cuenta de mi regreso de Madrid; aún estoy delicadisimo del pecho y la cabeza.

 Por este mismo correo y en paquete certificado, remito a V. mi libro Ninfeas; las últimas poesías aún en primeras pruebas; no he querido esperar más, pues se va prolongando mucho la salida de mis libros. Encontrará V. algunas poesías nuevas, desconocidas para V..

 Ahora, me atrevería a rogarle que, me hiciese el prólogo, lo más brevemente posible; si no tiene tiempo, hágalo corto o en verso o como crea más facil y pronto, evitandose moestias; pero no deje de hacerlo, que colmará V. de ese modo mi ilusión de muchos días. En la imprenta está suspendida la tirada del libro, esperando el prólogo, para tirar las primeras páginas y el índice, arreglandose a la cantidad de cuartillas que V. me remita. 

Tengo grandes deseos de que salga pronto mi libro, pues tengo ya otros dos en preparación, en el que lo tiro todo es en Besos de Oro que honraré con la dedicatoria a V, tiene dos partes, una llamada Bruma en donde irán las poesías de ensueño y de dolor y de nostalgias, y otra titulada Luz que estará formada por las poesías cerebrales, fábulas mitológicas, etc; una parte de plata y otra de oro.

 También trabajo en El poema de las canciones, de cuyo libro forman parte "La Canción de la carne" y la de los "Besos" que van en Ninfeas. 

Ya remitiré a V. originales, para que vaya V. conociendo los nuevos libros; brevemente enviaré a V. El jardín de los cipreses y El Palacio negro, poemas de Besos de oro. De hoy en adelante, mis libros no llevaran prólogos; quiero que el de V. en Ninfeas sea solo mi presentación.

 Vuelvo a rogarle que, sin violentarse me haga pronto el atrio, bien en prosa, bien en verso y como V. quiera y crea más conveniente y rápido.

 Un abrazo estrechisimo de su apasionado admirador y amigo.

 Juan Ramón Jiménez 

4c. Cánovas - 10 Moguer 

(Huelva)