
No son, según Valle-Inclán «las extravagancias gramaticales y retóricas» las que pueden ayudar a captar el significado de las corrientes literarias y artísticas modernistas, sino la importancia adquirida en ellas por el mundo de las sensaciones. «La condición característica
de todo el arte moderno, y muy particularmente de la literatura—escribe Valle-Inclán—, es una tendencia a refinar las sensaciones y acrecentarías en el número y en la intensidad». La clave del modernismo literario se encuentra en la «analogía y equivalencia de las sensaciones”, resultado final y congruente del «desenvolvimiento progresivo de los sentidos, que tienden a multiplicar sus diferentes percepciones y corresponderías entre si formando un solo sentido"

"El modernismo —afirma, en 1935, Juan Ramón Jiménez — no fue solamente una tendencia literaria: el modernismo fue una tendencia general. Alcanzó a todo. [...] Porque lo que se llama modernismo no es cosa de escuela ni de forma,sino de actitud. Era el encuentro de nuevo con [a belleza sepultada durante el siglo xix por un tono general de poesía burguesa. Eso es el modernismo:un gran movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza».
Nicolás ORTEGA CANTERO





