Es posible que se tenga la idea de un Rubén Darío preocupado solo por la belleza formal, por la musicalidad y por la creación de mundos imposibles exóticos y lejanos, sin embargo él mismo, consciente de la idea anterior nos cuenta lo siguiente:
"La gritería de trescientas ocas no te impedirá silvano, tocar tu encantadora flauta, con tal de que tu amigo el ruiseñor esté contento de tu melodía. Cuando él no esté para escucharte, cierra los ojos y toca para los habitantes de tu reino interior. ¡Oh pueblo de desunudas ninfas, de rosadas reinas, de amorosas diosas!. Cae a tus pies una rosa, otra rosa, otra rosa ¡Y besos!
Prólogo a Prosas Profanas, Rubén Darío, Obras completas. Mad, Aguilar, 1968
En este sentido, Juan Ramón en Mi Rubén Darío,(libro planeado en vida del poeta de Moguer, pero que vio la luz, después de morir y donde se cuentan además de otros aspectos la relación de amistad y admiración entre los dos poetas) señaló el sentido de prosas profanas:
«Hoy,cuando ha vuelto (Darío) con su misma armonía de hierro de oro, con las mismas rosas en supecho, todos cantaron su marcha triunfal. Al quitarle la armadura, le hemos visto el corazón.Yo ya se lo había visto cuando cantó sus Prosas profanas, embriagado de melancolía"
En Prosas profanas de variospoemas que recogen esa misma actitud autocontemplativa, tan propia del escritor modernista.
Ahí están, por ejemplo, la mirada hacia adentro de «El reino interior, el autoanálisis perpetuo
de «Yo persigo unaforma, encarnado en el cuello siempre interrogante del cisne del estanque,
y la peregrinación interior de «La fuente».
Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.
Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.
Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata
para que un día puedas calmar la sed ardiente,
la sed que con su fuego más que la muerte mata.
Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,
otra agua que la suya tendrá que serte ingrata,
busca su oculto origen en la gruta viviente
donde la interna música de su cristal desata,
junto al árbol que llora y la roca que siente.
Guíete el misterioso eco de su murmullo,
asciende por los riscos ásperos del orgullo,
baja por la constancia y desciende al abismo
cuya estrada sombría guardan siete panteras:
son los Siete Pecados las siete bestias fieras.
Llena la copa y bebe: la fuente está en ti mismo










"Te deshojé, como una rosa,
"Estas violetas mustias...¡Oh qué olor tan lejano!












