MÁS SOBRE VOCABULARIO MODERNISTA

Un día, Juan Ramón Jiménez hablaba con Ricardo Gullón sobre poesía; llegados a un punto, el creador devanaba un hilo que le era muy querido:
"La gente retiene del modernismo los vicios: cisnes, princesas, nelumbos, el oropel de Versalles... Pero es absurdo juzgar una escuela por los disparates de los decadentes y los imitadores, que sólo aciertan a imitar lo fácil, los elementos viciosos que accidentalmente surgen en la creación de los grandes [...] Insisto en considerar a Unamuno como el más grande de los modernistas, por lo teológico de su modernismo. Y en él no hay nelumbos". 
El poeta ha visto bien: hay elementos viciosos que accidentalmente surgen y que son imitados. Bástenos con esto. Los tales elementos se delatan fácilmente en el vocabulario, y nos quedamos ahora con nelumbos. El modernismo tuvo sus debilidades por un mundo exótico en el que flores consideradas extrañas venían a crear un ambiente lleno de sugerencias. Allí, en el modernismo español, están las ninfeas, nenúfares, nelumbos de Rubén Darío, en el lago de los cisnes, bajo las estatuas. Se ha contado: paseaban juntos Unamuno y Villaespesa: "¿Qué flores son esas, don Miguel?" -"Los nenúfares de sus sonetos". 
Pero las palabras tienen mágicas resonancias que dicen más que las existencias reales.

VOCABULARIO MODERNISTA

El vocabulario modernista

A. Palabras procedentes de la afición por la zoología: cisnes, pavos reales, mariposas, tórtolas, cóndores, leones.

B. Palabras procedentes de la botánica heráldica y mitológica: lirios, lotos, anémonas, nenúfares, acantos, laurel, mirtos, olivos, pámpanos, adelfas, jacintos.

C. Palabras procedentes de la mineralogía y la arquitectura: oro, columnatas, capiteles, rubíes, zafiros, pórfido, mármol, esmeriles, bromuro, talco, opalina. 

D. Neologismos de origen latino o griego: liróforo, aristo, áptero, apolonida, criselefantino, faunalias, homérida, ixionida, filial, nictálope.

E. Neologismos de origen criollo: tocuyo, retacón, bizquear, proclamista, polla, chanfaina.

F. Arcaísmos: jamordar, ansina, rempujar, concubio, arcabuz.

G. Palabras extranjeras interpoladas: baccarat, gin.

H. Palabras extranjeras castellanizadas: muaré, esplín, cabriolé, champaña, fiacre, bufete.

I. Palabras procedentes de la física, la química, la astronomía y la geografía: hidroclórico, hiperbórea, aerostación, hipermetría, febrífugo, hidrostático, quirúrgico, cosmogonía, redoma.

J. Palabras cultas, de origen latino: consuetudinario, febril, azur.

K. Palabras que remiten a la afición nobiliaria del modemismo: heráldica, princesas, pajes, clavicordios, lises, blasones.

L. Abundancia de sustantivos y adjetivos de color: dorado, violeta, azul.
Hubo en el Palacio de Aranjuez un teatro portátil, dotado de telón de boca e iluminado artificialmente, que contaba con decorados montados sobre bastidores escalonados, lo que brindaba efectos de perspectiva al espectador y permitía ya montajes muy artificiosos. En el Retiro se construyó igualmente un Coliseo (en época de Felipe IV), inaugurado en 1640: contaba con un patio plano y alargado y disponía de aposentos laterales, así como de un balcón en forma de media luna, situado frente al escenario, en donde se acomodaban los reyes. El escenario se ocultaba bajo un telón ricamente bordado.

Rusiñol

Desde finales del siglo XIX el pueblo acogía la presencia del pintor catalán Santiago Rusiñol, era habitual verle con su caballete, lienzos, paleta y otros accesorios encaminándose hacia los jardines; y a la conclusión, reunirse con sus viejos amigos y esposa en tertulia en los viejos veladores del Restaurante El Rana Verde para disfrutar de su inseparable Pernod. Pero el deterioro físico experimentado por Rusiñol, y la imposibilidad de poder entrar en carruaje hasta el lugar elegido por él para pintar sus jardines de Aranjuez, le hicieron un día volver a Sitges. En su ausencia, Aranjuez le otorgaba por petición popular la plaza a la entrada en el Real Sitio el día 18 de septiembre de 1925. A raíz de un encuentro entre el Rey Alfonso XIII y Rusiñol en Sitges, el pintor catalán volvía a Aranjuez y se le daba un homenaje popular con la rotulación de la plaza el día 2 de octubre de 1930. El día 13 de junio de 1931 Rusiñol moría en Aranjuez.

Fuente: José Luis Lindo Martínez, cronista oficial de El Real Sitio de Aranjuez

Hemingway

Cuando Hemingway viajó de Málaga a Madrid, en coche, siempre conducido por su amigo Davis, se hospedó en el Hotel Suecia, cerca de la calle Alcalá, para asistir a la temporada taurina de las fiestas de San Isidro; su presencia se anunciaba casi como parte del cartel de las fiestas. Ocupaba asiento de barrera; al final de cada corrida la concurrencia se volvía a buscarle para pedirle opinión sobre la faena. La relación de Hemingway con los Ordóñez se inicia en 1953 con Cayetano, El Niño de la Palma y padre de Antonio, que tiene un papel destacado en Muerte en la tarde (1932). Pero es con este último con quien visita “aquella encantadora y extraña ciudad” y su mítica plaza de toros.

A Hemingway le fatigó esta temporada de toros; bebía sin límites, tenía tocado un riñón, por lo que siempre estaba de pie; constantes viajes de feria en feria en un Ford color rosa alquilado y conducido por Bill Davis; los horarios de comidas eran irregulares, las noches se alargaban hasta el amanecer. En este año se enteró de que su amigo Gary Cooper (actor en la película Por quién doblan las campanas) se estaba muriendo por un cáncer de próstata, lo que le conmocionó profundamente, y su propia salud se vio quebrada.

Esta frenética actividad nos la cuenta Rodrigo Fresán:

Entre el 26 y el 31 de ese mes (mayo), Ordóñez tenía corridas en Córdoba, Sevilla, Aranjuez y Granada. Mary, engripada, se quedó en Madrid; pero Hemingway estaba dispuesto a no perderse nada. En Aranjuez, Ordóñez sufrió una leve cornada y allí estaba Hemingway para atenderlo y —ya con trece corridas en su haber— se hizo un alto hasta finales de junio para que el matador se recuperara. El otro matador aprovechó el alto para volver a La Cónsula y arremeter en su lidia privada. “Este es un verano maravilloso”, dijo Hemingway en algún momento mientras las corridas y festejos se sucedían a velocidad de vértigo. Y agregó: “Quien no pueda escribir aquí no podrá escribir en ninguna parte”.

JARDÍN DE LA PRIMAVERA, JARDÍN DEL PRÍNCIPE

"El jardin de la Primavera es ya parte de el del Príncipe, por estar unido con él, sin mas division que la doble línea, o paseo de sauces de Babilonia que le circunda: él es antiguo, y ha tenido diferentes formas y nombres: primero se llamó la huerta de Arriba; despues se dixo huerta de la Felipa, por la hortelana que la tenia arrendada; luego huerta de los Criados, porque de ella se les daba verdura para su gasto, segun orden de 16 de Abril de 1640, pagando las simientes y el hortelano: tambien se llamo jardin de los Negros; del Lombardo por un capataz de aquella nacion que le cultivo; del Esparragal, de la Guindalera, y ultimamente de la Primavera, por las flores tempranas que en él se crian: á esta huerta o jardin se unio la que poseyo Don Gonzalo Chacon, al extremo de la huelga, y así por medio de él va la línea de la dehesa de Álpaxés hasta el rio. El año 1616 se le adorno con un relox de máquina con unas figuras de negros de bronce, que tocaban once trompetas y un baxon, y el de 1675 se hicieron fuentes y burladores. Por la parte de la calle de la Reyna se cerco el año de 1756 con cimiento de fábrica, zócalo de piedra blanca, verjas de madera dadas de verde, machones de ladrillo, y remates de la misma piedra como hoy está; y por el sotillo y rio con una gruesa pared de mampostería, que llamaron el Kaka o Bella vista, y su foso, que se hizo el año de 1759, cuya muralla se derribo para juntarle con el jardin del Príncipe. Las diversas y sabrosas frutas que produce este de la Primavera es con maravillosa abundancia, que se guardan para el regalo de los Reyes todo el año. Tiene bellas calles, y paseos de perales y manzanos, y muchos quarteles de flores en almantas, y en ellos abridores y albaricoques enanos y en abanicos, y otros quarteles sirven para fresa , verduras y espárragos. Hay calles de álamos negros muy altos, que uniendo sus copas forman pabellón con las ramas, muchos bosquetes de arbustos, cenadores, y caminos cubiertos formados de plantas, con otras diversidades. Se hallan empezadas dos fuentes, y hechas las cañerías."

FARINELLI


Una de las primeras casas que se levantaron en el Real Sitio a partir de 1751, fue la que «se construio en la calle pral. que va a Nuestra Señora de Alpajés, la de Carlos Broschi Farinelo», es decir en la actual calle del Príncipe. Una casa de cantería y madera, que se construyó bajo la dirección del arquitecto de la Corona Santiago Bonavía para el tenor italiano. A la marcha del tenor italiano para su país, puesto que al nuevo Monarca Carlos III no le interesaba mucho el arte de Farinelli, la casa se pone en venta, siendo el primer comprador el propio monarca, ya que por órdenes emanadas desde la Corona, el Rey tenía derecho de tanteo ante una posible venta de cualquier casa levantada en Aranjuez. La casa costó al Rey 16.250 reales de vellón. El desglose del pago quedó de la siguientes forma: 13.800 reales por la casa propiamente dicha, más 2.450 reales de vellón por las mejoras que se realizaron en ella durante el tiempo que la tuvo el tenor italiano en propiedad. La casa estaba construida sobre una superficie de 2.380 pies, con seis piezas más cocina, repostería, despensas, desvanes y patio común.El Palacio de los Duques de Osuna, fue construido en 1750 según proyecto de Bonavía y ampliado posteriormente entre 1787 y 1795 por Juan de Villanueva. 

El primer propietario y persona para la que fue construido fue D. Carlos Brochi "Farinelli" (il castrato), el palacio fue cedido por Fernando VI en recompensa a sus servicios. 

Farinelli tuvo una gran influencia sobre Bonavía y por consiguiente sobre el trazado de Aranjuez, puede decirse que nada estaba aprobado definitivamente hasta que él no daba el "visto bueno". 

El edifio pasa a propiedad de la corona (1760) con la llegada de Carlos III, ya que éste se "desprendió" de Farinelli enviandolo a Italia. 

Hacia 1775 el Palacio es vendido al Duque de Osuna y a la Condesa-Duquesa de Benavente su mujer. 

Dicho palacio está construido junto al solar en el que se levantó la Casa de Capellanes, después adquirida por el Marqués de LLano (1782) y finalmente en 1792 reformada, ampliada y habitada por Godoy.

VALLE INCLÁN. El Esperpento

El esperpentismo lo ha inventado Goya" (Valle-Inclán 132), afirma Max Estrella en la escena XII de Luces de bohemia. En esta frase se encierra todo un programa y una manera de comprender a Goya. Valle-Inclán llegó a ella tras largo recorrido que se manifiesta en sus declaraciones y textos a veces de manera sutil. 

El camino seguido por Valle en su interés por Goya es el de su creciente interés por lo grotesco para expresar una visión crítica de la realidad española. En los años diez se encuentran los primeros testimonios, ofreciendo la historia textual de La marquesa Rosalinda, "farsa sentimental y grotesca," un llamativo ejemplo. En la estrofa 19 del "Preludio" de la farsa--verdadero recordatorio de las claves sobre las que está escrita (Rubio 1990)--mientras se describe la ambientación dieciochesca de la pieza, asistimos a un curioso cambio entre la versión de éste publicada en Mundial Magazine (noviembre de 1911: 110-11) y la ofrecida por Pharos (marzo de 1912): 

Versalles pone sus empaques; 

Aranjuez su claro estelar, 

Y un grotesco de miriñaques 

Las estampas de Fragonar. 

Versalles pone sus empaques; 

Aranjuez, sus albas rientes, 

Y un grotesco de miriñaques, 

Don Francisco de Goya y Lucientes.

¿Por qué es azul el Modernismo?

 Rubén Darío en Historia de mis libros afirma:

«Mas el azul era para mí el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental, el «coeruleum», que en Plinio es el color simple que semeja al de los cielos y al zafiro»

Es por ello que concentraría en ese color del cielo lo que el poeta llamaba«la floración espiritual de mi primavera artística» 

En realidad el primero que dijo "el arte es azul" fue Victor Hugo, como recordaría Juan Valera a Rubén tachándole de ser poco original. Lo que está claro es la gran influencia de los poetas franceses en Rubén , poetas como Rimbaud , Gautier Y Baudelaire; este último será Pero probablemente sea Charles Baudelaire, que dedicó varios de sus poemas como homenaje a Victor Hugo, quien dará al color azul la mayor parte de los contenidos simbólicos que posteriormente
le conferirían los poetas modernistas. Casi siempre unido a la imagendel cielo y del mar, Baudelaire nos hablará de «la incomparable castidad del azul»como símbolo del lugar donde reinan la pureza y el ideal o asimilará su espíritu

Hay que recordar que en la época del simbolismo el pensamiento se aleja de lo racional para instalarse en su contrario y de esta manera en la leyenda y en lo lejano. Así vuelven sus ojos hacia otras culturas otras leyendas y otras cosmogonías como la  india, la china, la egipcia etc.  Amon es azul, igual que Júpiter y el dios supremo de China. De esta manera, el azul se tiñe de otro significado que no es otro que el de la sabiduría y la verdad eterna

El ave, que no es otra cosa que el ensueño y la inspiración, abandonará las tristes
moradas terrenales para volar hacia el cielo azul, hacia la región empírea de la
belleza y del ideal



VALLE INCLÁN II

También Ramón del Valle-Inclán, al publicar en 1902 Corte de amor, dedicaráa las sinestesias un lugar destacado para hacer profesión de su fe modernista.
Considera Don Ramón que una característica fundamental del modernismo esun vivo anhelo de personalidad debido a lo cual estos escritores ponen mayorempeño en expresar sensaciones que ideas ya que en su opinión, las ideas nunca han sido patrimonio exclusivo de un solo hombre y las sensaciones sí, lo cual lelleva a afirmar
Sin duda para Valle-Inclán las cosas más bellas creadas por los hombres sonpara los ojos y los oídos e incluso la esencia que expresan las letras pertenece ala música. Por otro lado, es el único autor que considera el baile como la más altaexpresión estética porque en él se funden los sutiles caminos de la belleza, la luzy el sonido, transportando a los ojos los números y los ritmos musicales. «Los
ojos y los oídos se juntan en un mismo goce, y el camino craso de los números
musicales se sutiliza en el éter de la luz

RUBÉN

En Rubén, color y música siempre están presentes:«

¡Oh, Cisne! ¡Oh, sacro pájaro! Si antes la blanca Helena

del huevo azul de Leda brotó de gracia llena,

siendo de la hermosura la princesa inmortal,
bajo tus blancas alas la nueva Poesía
concibe en una gloria de luz y de armonía
la Helena eterna y pura que encarna el ideal»7.

Impresionismo pictórico e impresionismo literario II. Sinestesias cromáticas

 El color es fundamental en la poesía de Juan Ramón, casi siempre va unido  a imágenes visuales; no olvidemos que el poeta siempre quso ser pintor, siempre lo fue si atendemos a la siguiente afirmación: 

«escribir, para mí, es dibujar, pintar; me sería imposible escribir en la oscuridad»

«Mar de pintor»,
(incluido en su Diario)
«Cuatro de la madrugada: Mar azul Prusia.
Cielo verde de malaquita. Emociones.
Seis de la mañana: Mar morado. Cielo gris. Sports.
Nueve de la mañana. Lectura.
Una de la tarde: Mar ocre. Cielo blanco. Desamor.
Cuatro de la tarde: Mar de plata. Cielo rosa. Nostaljia.
Ocho de la tarde: Mar de hierro. Cielo gris. Pensamientos.»
En definitiva, en Juan Ramón el paisaje es color y el color es poesía. Rojos sonsus Jardines galantes, blancos sus Jardines místicos, dorados y malvas susJardines dolientes.En opinión de Lily Litvak Erotismo fin de siglo, Antoni Bosch, editor,Barcelona, 1979 dice acerca de los colores en la poesía de Juan Ramón:
«algunos colores juanramonianos invitan a un erotismo violento, otros al ensueño y a la contemplación, otros a la melancolía y al pesimismo. Si unos tonos son apasionados y ardientes, otros son calmos y tristes, otros llorosos, terribles o trágicos. El rojo y la gama de matices y colores relacionados con él, representan sensaciones de placer, de sensualidad. El violeta le habla
del pasado. Es sensible a los tonos satinados de la luna. Se encuentran manchas grises que expresan la fatiga de los sentidos. El negro evoca el peligro del abismo.»


CARTA DE ORTEGA A AZORÍN

Amigo Azorín: Esta fiesta tan sencilla, que a usted dedicamos, tiene, como los ensueños, varios sentidos. El más complejo y trascendente preferiríamos que usted mismo se encargara de interpretarlo. El más sencillo y próximo no es, sin embargo, el de menos importancia moral, y consiste en que nos hemos juntado aquí unas cuantas gentes dispuestas a otorgar con fruición el santo sacramento del aplauso. Dedícase éste con largueza al político influyente, y entonces el aplauso significa, a la verdad, un acto de postulación inferior o un gesto de odio que hacen nuestros instintos contra el enemigo. Otras veces se aplaude a las glorias nacionales: tampoco son éstos puros aplausos. En las llamadas glorias nacionales solemos aplaudirnos un poco cada cual a sí mismo.
Mas usted, Azorín, no es un político influyente ni, claro está, una gloria nacional. Esto quiere decir –llamemos a las sosas por sus nombres- que usted, amigo Azorín, casi no es nada. Es usted un artista exquisito que ha elaborado unas ciertas páginas egregias, cuya belleza pervivirá libre de corrupción. Nada más, nada menos, y a ello se dirige nuestro aplauso, que esta vez es un puro aplauso, que esta vez proviene automáticamente de una de esas súbitas dilataciones del ánimo que ante una perfección, aparezca donde apareciere, experimenta todo hombre honrado y sensible. Yo no creo que fuera indiferente cultivar en nuestra sociedad de un modo intenso este lujo espiritual, propio de las almas bien nacidas, que estriba en exigir, dondequiera y en todo instante, el reconocimiento de los méritos positivos, dando cara a la envidia, a la ligereza, al desdén y a la desatención. Donde esto no se ejercita, pierde la vida pública toda perspectiva y jerarquía, triunfa la ineptitud y se pone a gobernar la astucia.
Recoja usted este aplauso que encierra el sentido más inmediato y claro de nuestro homenaje. Va dirigido a su musa, musa meditabunda, recatada, que difunde blandos aromas sin que se sepa dónde los da, y por esto, en la selva literaria viene a representar la violeta.
Como otro año, según usted nos ha referido, los Sanchos de Criptana le tomaron en volandas y le condujeron a un lugar de la Mancha, le traemos hoy a este sitio de románticas emanaciones, en alusión al carácter de su poesía, que enlaza el clasicismo español con las inquietudes del año 1913. Es usted, después de Galdós, quien ha dirigido una mirada más afectuosa a esos años del siglo XIX, humildes por su resultado, pero sembrados de fervor y sacudidos por un fuerte dinamismo. Viniendo a un lugar como éste, nos parece penetrar en una de las páginas que usted ha compuesto, tejidas con reminiscencias y temblores sentimentales.Otros dirán ahora los sentidos más complicados de esta fiesta.
José Ortega y Gasset, 1914

FIESTA EN ARANJUEZ

Por fin, el domingo 23 de noviembre se llevan a cabo en Aranjuez los actos en honor de Azorín. Acude una cincuentena larga de escritores, artistas y periodistas, a los que se suman numerosas adhesiones. Entre los asistentes figuran Francisco Acebal, Corpus Barga, Manuel Bartolomé Cossío, Enrique Díez-Canedo, Luis Fernández Ardavín, Fernando Fortún, Luis Gabaldón, Victoriano García Martí, Ramón Gómez de la Serna, Alberto Jiménez Fraud, Francisco A. de Icaza, Julio Antonio, Enrique de Mesa, Víctor Said Armesto, Pedro Salinas, Ángel Vegue y Goldoni...

Tras el banquete y los brindis, los asistentes se desplazan a los jardines y en ellos, ante un cenador, se suceden las intervenciones. La primera la de Ortega y Gasset, para ofrecer el homenaje. A continuación, Juan Ramón Jiménez, que lee su poema A Azorín, agasajado en los jardines de Aranjuez:

Hoy, el lenguaje eterno de este silencio claro
que impulsa al infinito las anchas fantasías,
puro por el ejemplo del instante preclaro,
arrulla la más noble de las alegorías

¡Alza, amigo y maestro, la iluminada frente
que enflora la amistad!
[...]

Y Ramón de Basterra seguidamente, para leer una carta de Pío Baroja remitida desde París. Y de nuevo Juan Ramón Jiménez, para recitar el poema enviado por Antonio Machado desde Baeza: «Desde mi rincón. Elogios. Al libro Castilla, del maestro Azorín con motivo del mismo», cuyos versos son testimonio de admiración, de identificación, de hondas inquietudes españolas, de ilusiones y esperanzas españolas también.

Y, tras de estas intervenciones, la de Azorín, que pondrá fin al acto, con palabras que dan fe de noble inquietud social, de preocupación y pasión españolas, y explican el sentido profundo del acto:

No es principalmente una orientación literaria lo que, a mi parecer, nos congrega aquí. La estética no es más que una parte del gran problema social. Para los que vivimos en España; para los que sentimos sus dolores; para los que nos sumamos —¡con cuánta fe!— a sus esperanzas, existe un interés supremo, angustioso, trágico, por encima de la estética.

La jornada la resumirá y valorará certeramente Juan Ramón Jiménez: «Fue el día entero cual un artículo de Azorín: justo, espiritual, delicado».

Fue también aquella jornada la manifestación pública y la constatación de la existencia de una larga serie escritores a los que el paso del tiempo consagraría como formantes de una nueva Edad de Oro de la Literatura Española. Y esos escritores presentes, física o espiritualmente (se adhirieron, entre otros, Pérez Galdós, Eugenio d’Ors, Benavente, Valle-Inclán, Manuel Machado, Gregorio Martínez Sierra, Pedro de Répide...), estaban allí, en los jardines de Aranjuez, en una tarde otoñal de poéticas sugerencias, congregados por el nombre de Azorín.
 
http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/noviembre_03/24112003_02.htm

Símbolos modernistas: El cisne


 En el Jardín del Príncipe  nos podemos encontrar con varios ejemplos de este símbolo modernista. Veamos algunos:

FUENTE DEL CISNE O DE LAS CABEZAS:

Esta fuente lo forma dos pequeños niños con cola de pescado, estas figuras mitológicas reciben el nombre de Tritones y están sujetando con sus brazos a un cisne por el cuello el cual con su pico en alto escupe agua. Todo ello de mármol blanco.Las figuras están posadas sobre dos grandes conchas marinas y a su vez sobre una montaña de rocas y de grandes caracolas.En el borde del vaso mayor de la fuente había ocho cabezas de niños de plomo, de aquí deriva el nombre de la Fuente de las CabezasLa obra fue realizada durante el reinado de Carlos IV, siendo restaurada posteriormente por Fernando VII.

Los cisnes en la poesía y en la prosa modernista suelen aparecer en pequeños estanques o lagos  tal como ocurre en "Los Chinescos " de El Jardín del Príncipe: 


Se trata de un signo plurivalente que puede reflejar las cosas más contradictorias. Para Baudelaire yMallarmé es la impotencia, el trágico destino del poeta ante la realidad,igual que el albatros; para Rubén Darío es la duda, la incógnita reflejadapor su largo cuello; para Darío Herrera el erótico cisne negro que retoma el mito de Leda, es la maldad'"; pero también puede reflejar la pureza en  su blancura o la Muerte con su canto y 

Normalmente, el cisne aparece en pequeños lagos (aguas estancadas
también muy frecuentes en el melancólico simbolismo) de remotos parques.
Aunque en Rubén Darío los parques son versallescos y exóticos,
llenos de risas y de pavos reales, los de Juan Ramón Jiménez o ios de
Verlaine son tristes y solitarios. En ellos un melancólico surtidor es el único
canto que acompaña a las siluetas negras que los cruzan. La idea de lo
crepuscular, lo fugaz, lo marchito, está unida a este parque, paraíso perdido,
único reducto de la Naturaleza en la ciudad La mujer sentada al borde
de un lago del parque, en el crepúsculo, mirando un cisne, es un tema que
aparece constantemente en las portadas del Blanco y Negro, uniendo, de
este modo, todos los símbolos: la esfinge, la incógnita, la fugacidad y la
melancolía.
 El cisne es símbolo del modernismo por ser el ave del dios Apolo, ya que este movimiento literario siempre acudió a las fuentes clásicas griegas y latinas.El cisne está como un escudo emblemático del modernismo, por ello hay lenguaje de heráldica en el poema Blasón. Para darle tono sagrado, Darío compone estrofas cristianas y recurre al mito de Zeus seduciendo a Leda. También el poeta es el cisne que se entrega a su arte aún a costa del sacrificio, por la creencia popular de que el cisne canta antes de morir. Darío menciona a nobles y reyes para darle a su escudo distinción aristocrática, aunque bien sabe que los burgueses veían mal a los poetas en la sociedad.
Personajes destacados
Rubén Darío
Leonardo Da Vinci

Los atributos poéticos del cisne: El cisne de Darío es sagrado por doble vía, por el mito de Zeus y Leda, por ser el ave que acompaña a Apolo en sus certámenes de poesía con las musas y por la blancura de la hostia en la eucaristía que simboliza la pureza. El cisne es olímpico y de nieve, su blancura es destacada por el aristocraticismo, y la pureza. El poema está escrito en cuartetas que instalan tensión entre el sonsonete y la narratividad. Este cisne se acicala el ala, que tiene forma de abanico o de la lira de los poetas.

POEMA LOS CISNES

¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
al paso de los tristes y errantes soñadores?
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
tiránico a las aguas e impasible a las flores?
Yo te saludo ahora como en versos latinos
te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.
Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,
y en diferentes lenguas es la misma canción.
A vosotros mi lengua no debe ser extraña.
A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez…
Soy un hijo de América, soy un nieto de España…
Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez…
Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas
den a las frentes pálidas sus caricias más puras
y alejen vuestras blancas figuras pintorescas
de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.
Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,
se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas,
casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,
y somos los mendigos de nuestras pobres almas.
Nos predican la guerra con águilas feroces,
gerifaltes de antaño revienen a los puños,
mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,
ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.
Faltos del alimento que dan las grandes cosas,
¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?
A falta de laureles son muy dulces las rosas,
y a falta de victorias busquemos los halagos.
La América española como la España entera
fija está en el Oriente de su fatal destino;
yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera
con la interrogación de tu cuello divino.
¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?
He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros
que habéis sido los fieles en la desilusión,
mientras siento una fuga de americanos potros
y el estertor postrero de un caduco león…
…Y un cisne negro dijo: «La noche anuncia el día».
Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora
es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía,
aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!

La presencia del jardín es continua en la literatura modernista, que a menudositúa en su seno o bajo su directa influencia el desarrollo de acciones ola expresión de sentimientos. Particularmente interesantes son, por muchasrazones, las imágenes de los jardines sucesivos y cambiantes que acompañanal Marqués de Bradomin en las Sonatas de Valle-Inclán.

Valle-Inclán habló de «los armoniosos y melancólicos jardines de Rusiñol, todos llenos de emoción y de una verdad lejana y permanente, la verdad del recuerdo», distante siempre de lo que sólo es «verdad inmediata y efímera».se perdiera entre ellas!» En el jardín encuentra el modernismo, en suma, un lugar particularmente propicio para desplegar su sensibilidad estética y su vocación poética. En él

 
dialoga con la naturaleza, se acerca artísticamente al paisaje y se deja invadir
por sus múltiples sugerencias. «Entre los olorosos y evocadores boscajes —escribe
Rubén Darío sobre Aranjuez— resucitan las lejanas escenas,
y hay en el ambiente de los jardines y alamedas como dormidos ecos galantes

que no aguardan sino el enamorado o el poeta que sepa despertarlos»

También

en Aranjuez —«Aranjuez, rojo todo, enseñando, en un incendio de consunción,
el alma”—, durante el homenaje ofrecido a Azorín en noviembre de
1913, recuerda Juan Ramón Jiménez  que «los jardines caídosy el cielo nublado compusieron infinitas alegorías ideales, a lo romántico y alo clásico», en aquel lugar de «inmenso silencio solitario que a veces endulzaba,lejos, o desgarraba, cerca, el mirlo con su breve chorro de aguda música».

POEMA

HAY UN ORO DULCE Y TRISTE
Hay un oro dulce y triste
en la malva de la tarde,
que da realeza a la bella
suntuosidad de los parques.
Y bajo el malva y el oro
se han recogido los árboles
verdes, rosados y verdes
de brotes primaverales.
En el cáliz de la fuente
solloza el agua fragante,
agua de música y lágrima,
nacida bajo la hierba
entre rosas y cristales...
...Ya el corazón se olvidaba
de la vida...; por los parques
todo era cosa de ensueño,
luz de estrellas, alas de ángeles...
Sólo había que esperar
a los luceros; la carne
se hacía incienso y penumbra
por las sendas de los rosales...
Y, de repente, una voz
melancólica y distante,
ha temblado sobre el agua
en el silencio del aire.
Es una voz de mujer
y de piano, es un suave
bienestar para las rosas
soñolientas de la tarde;
Una voz que me va haciendo
llorar por nadie y por alguien
en esta triste y dorada
suntuosidad de los parques.
(de Jardines Lejanos)

GALDÓS

"Durante un rato bastante largo no se oyó más que el sordo murmullo de diálogos sostenidos en voz baja, algunos sordos ronquidos, socadas toses, y a lo lejos el canto de las discutidoras ranas y el rumor de leves movimientos del aire, sacudiendo las ramas de los olmos, que empezaban a reverdecer. La noche era tranquila, triste, impregnada de ese perfume extraño que emiten las primeras germinaciones de la primavera. El cielo estaba tachonado de estrellas, a cuya pálida claridad se dibujaban las espesas y negras arboledas, la silueta cortada del Real Palacio, y más allá la figura del Anteo de mármol. Levantado del suelo por Hércules, en el grupo de la fuente monumental que limita el llamado Parterre. El sitio y la hora eran más propios para la meditación que para la asonada.

De improviso aquel silencio profundo y aquella oscuridad intensa se interrumpieron por el relámpago de un fogonazo y el estrépito de un tiro que no se sabe de dónde partió."


Benito Pérez Galdós. El 19 de marzo y el 2 de mayo

José Luis Sampedro

"Puerta se hizo mi buhardilla al retorno de Aranjuez, transfigurada por perfume de violetas como el cuerpo de una santa recién muerta (...) Caminé siguiendo las arquerías del Patio de Oficios. Sobre ellos -campanada en mi corazón- la terraza de los tíos, donde jugué tanto. Me apresuré por la Plazuela de San Antonio; en Carnaval se llenaba de máscaras de "guarrillo", envueltas en cualquier cosa para embromar de incógnito. Ante el Jardín del Rey recordé a Alfonso XIII, apeándose de su Hispano-Suiza con el Administrador, uniformado de húsar. Luego, en el parterre, ante el río, ¿por qué de repente la memoria de nuestra excursión a Brighton, cruzando verdes colinas de Sussex que esconden siempre el mar sin negarlo del todo?...¡Extraños parentescos de los paisajes! O de los estados de ánimo".

José Luis Sampedro, Octubre, Octubre