Desde finales del siglo XIX el pueblo acogía la presencia del pintor catalán Santiago Rusiñol, era habitual verle con su caballete, lienzos, paleta y otros accesorios encaminándose hacia los jardines; y a la conclusión, reunirse con sus viejos amigos y esposa en tertulia en los viejos veladores del Restaurante El Rana Verde para disfrutar de su inseparable Pernod. Pero el deterioro físico experimentado por Rusiñol, y la imposibilidad de poder entrar en carruaje hasta el lugar elegido por él para pintar sus jardines de Aranjuez, le hicieron un día volver a Sitges. En su ausencia, Aranjuez le otorgaba por petición popular la plaza a la entrada en el Real Sitio el día 18 de septiembre de 1925. A raíz de un encuentro entre el Rey Alfonso XIII y Rusiñol en Sitges, el pintor catalán volvía a Aranjuez y se le daba un homenaje popular con la rotulación de la plaza el día 2 de octubre de 1930. El día 13 de junio de 1931 Rusiñol moría en Aranjuez.
Fuente: José Luis Lindo Martínez, cronista oficial de El Real Sitio de Aranjuez