Hubo en el Palacio de Aranjuez un teatro portátil, dotado de telón de boca e iluminado artificialmente, que contaba con decorados montados sobre bastidores escalonados, lo que brindaba efectos de perspectiva al espectador y permitía ya montajes muy artificiosos. En el Retiro se construyó igualmente un Coliseo (en época de Felipe IV), inaugurado en 1640: contaba con un patio plano y alargado y disponía de aposentos laterales, así como de un balcón en forma de media luna, situado frente al escenario, en donde se acomodaban los reyes. El escenario se ocultaba bajo un telón ricamente bordado.